«Vivir en el centro de Ávila ofrece más ventajas que inconvenientes»

D. Casillas
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Francisco Rodríguez Álvarez, vecino del casco histórico, fue el ponente ayer en el ciclo de conferencias 'Jornadas de Palacio'

 
Francisco Rodríguez Álvarez, vecino del centro histórico de Ávila, fue el protagonista este jueves en el ciclo de conferencias ‘Jornadas de Palacio’, dedicado en esta edición a hablar del patrimonio y todo lo que con él se relaciona, y lo hizo en calidad de habitante de un casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad para reflexionar en voz alta sobre «los problemas y ventajas que esa singularidad conlleva».
Puestos en la balanza ambos extremos, Francisco Rodríguez no dudó en afirmar que «en mi opinión son más las ventajas que tiene vivir en el centro histórico de Ávila  que los inconvenientes», destacando entre las primeras que «todo lo que necesitas lo tienes a un paso, puedes ir a cualquier parte a pie y hacer muchas gestiones en poco tiempo, es decir, que es un espacio muy humano», y entre los segundos «el incumplimiento de algunas normativas y detalles como los cubos de basura, el cableado, las horribles jardineras o las fachadas viejas».
En su charla, en la que anticipó que quería ser «un poco Pepito Grillo», defendió con fuerza y convencimiento «la defensa de la identidad de Ávila», una esencia que aseguró que es muy valiosa y para cuya condensación en palabras acudió a las palabras que a esta urbe dedicó Camilo José Cela: «“Ávila, la capital de España que vive más cerca del cielo, es una minúscula y apacible ciudad amurallada y gentil, recoleta, noble y silenciosa. Ávila, mística y tradicional, honesta y dura, espera, fuera del tiempo, el corazón amigo a quien entregar su secreto diáfano y misterioso... una ciudad donde se oye el silencio».
Francisco Rodríguez Álvarez, tan amante del centro de Ávila que «viví en otro barrio pero en cuanto pude me vine para aquí», defendió la inmarcesible belleza de la capital abulense con palabras tan sentidas como que «esta ciudad es para disfrutarla con la vista, por el gran patrimonio que tiene, y también con el espíritu, dando paseos por ella al amanecer, al anochecer o en cualquier momento del día, con espacios tan únicos y hermosos como el Paseo del Rastro».
El ciclo se cierra el 3 de diciembre, en el Palacio Superunda a las 19,00 horas, con la participación de Álvaro González Garcinuño.


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