«En ocasiones también formamos parte de esa primera línea»

A.S.G.
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Eduardo Jiménez reconoce que son días de trabajo muy "complicados" dentro de su taxi. "En ocasiones somos nosotros los que llevamos a los pacientes a los centros de salud"

«En ocasiones también formamos parte de esa primera línea»

Son día duros de trabajo.Para los sanitarios y miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, en primera línea en esta dura batalla contra el COVID-19, pero no menos para otros sectores que siguen la lucha igual de cerca. Farmaceúticos, estanqueros, Personal de limpieza, de establecimientos comerciales, del transporte de mercancías... De tantos y tantos sectores esenciales que permiten que, pese al confinamiento, todo pueda seguir funcionando. Y entre ellos, los taxistas, un servicio que, pese a la caída de más de un 80 por ciento en la facturación, sigue siendo esencial. «Se habla de la gran labor de los sanitarios, de las ambulancias, de los farmaceúticos, y lo es. Pero que no se olviden de los taxistas» en muchas ocasiones «la forma que tienen algunas personas» de llegar a su centro de salud, al hospital «cuando ven que han pedido una ambulancia y tarda mucho en llegar» relata ante lo que está encontrando Eduardo Jiménez, un joven taxista que estos días vive en primera persona uno de los escenarios más complicados que se ha encontrado en su trabajo.  
No es sencillo. «Está siendo complicado».Porque el miedo del coronavirus lo invade todo. «Compartimos un espacio pequeño con gente que no sabes si está o no afectada».Pese a las medidas de protección con las que se maneja, «al final uno no se siente seguro». La profesión va por dentro, como la dedicación a su trabajo. Toca tirar hacia adelante, aunque con preocupación. «Más que por nosotros mismos, lo que nos da miedo es poder llevarlo a casa».
Son días de cabeza fría –«tienes que pensar en esto lo menos posible», reconoce– y de mucha atención al «protocolo» con el que están trabajando. «Nos cambiamos de ropa, seguimos un protocolo de limpieza del vehículo muy exhaustivo cada vez que se sube y se baja un cliente con agua y lejía, hemos colocado unas manparas para guardar las distancias entre pasajero y conductor» indica. «Intentas hacerlo lo mejor posible». Eso sí, considera que para haber sido considerados un servicio prioritario han faltado medidas de protección. No sólo es una cuestión de guantes o mascarillas, sino incluso de test. «Somos un sector muy expuesto».
Tan expuestos que reconoce que «son las ambulancias los primeros en recibir a los pacientes, pero en otros muchos casos somos nosotros, cuando les llevamos al centro de salud. Si en ese momento no les dan el servicio para llevarles, la primera opción somos nosotros».
Lugar de conversaciones entre conductor y pasajero, de debates de fútbol, de política, de cualquier tema, hoy ya no. «Sólo se habla del coronavirus. Es un único tema» reconoce Eduardo. «Con familia, con compañeros, con clientes... Es imposible desconectar».
De momento siguen al pie del cañón, trabajando pese a la caída de facturación «de más de un 80 por ciento.Es casi incalculable», teniendo en cuenta además que «la gran mayoría de los servicios que realizamos son al hospital, por lo que son servicios gratuitos». Su aportación está siendo importante en todos los sentidos. «Estamos poniendo mucho de nuestra parte. Somos un servicio prioritario» aunque lamenta que no les han tratado en ocasiones como tal. «Nos ha costado mucho encontrar material de protección. Ahora nos está llegando, pero ha sido una labor de lo que cada uno podía conseguir en casa».