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José Guillermo Buenadicha Sánchez

De la rabia y de la idea

José Guillermo Buenadicha Sánchez


Bolitas

17/12/2021

Comenzó la semana, estimados tres lectores, con la UEFA —presupuesto superior a los 3 500 millones de euros— incapaz de gestionar adecuadamente las bolitas de un sorteo de octavos de la Liga de Campeones —nada de «Champions League»—, viéndose abocada al bochorno de tener que repetir el evento seguido por más personas en nuestro viejo continente. No parece decir mucho de ese centro de poder alternativo radicado en Suiza, que no se debe más que a sus socios, pero que puede doblegar la voluntad de gobiernos enteros. Como el Vaticano —por cierto, junto a Mónaco los dos únicos estados europeos que no son miembros de la UEFA—, que no tiene divisiones de carros blindados, pero manda mucho, y más ahora que ha recibido visita y regalos de nuestra dicharachera vicepresidenta Yolanda Díaz.
Por otro lado, se nos ha llenado la ciudad de bolitas; las que colgamos de los abetos —cada vez menos, reemplazadas por miles de chorradas de bazar chino— pero también esas otras que nos pone la empresa de iluminación, que hace su particular agosto en diciembre visto lo que nos ha costado este año el cotarro. Grandes bolas donde puedes entrar y hacerte fotos, cónicos árboles navideños, mandalas tibetanos y teselados geométricos cubriendo las calles, carrozas de Cenicienta tiradas por renos… de todo menos estrellas, que recuerdo cuando chico que eran el elemento decorativo básico. Estrellas, por cierto, como las que contemplará el James Webb Space Telescope, el «nuevo Hubble»; si nada se tuerce, será lanzado al espacio —por fin— los próximos días. Esas sí que son bolitas: hidrógeno y helio brillando con luz propia y no a base de leds.
Además, el día 22 es el día de las bolitas por excelencia. 100 000 en un bombo y 1 807 en el otro. A ver qué suerte nos traen para Ávila los de San Ildefonso; quitando unos cuantos décimos vendidos por terminal en El Barraco hace 3 años, en lo que al Gordo se refiere parecemos ser un agujero negro de los que buscará el JWST. La capital, junto con Girona, Jaén, Tarragona y Toledo, nunca ha catado las mieles de descorchar el champán y salir en los telediarios, los vecinos gritando que usarán el premio para tapar agujeros. Que agujeros, en según qué calles y qué zonas, hay muchos, claro que sí.
Los que no estén pendientes el miércoles que viene del sonsonete de la Lotería o siguiendo los preparativos del Ariane 5 en la Guayana Francesa, será porque anden enfrascados con el pleno presupuestario en las Cortes de Castilla y León. Presupuestos que nos están revelando todas las maravillas y virtudes de la supuesta «alta política», y a cuya negociación parece que unos y otros le están echando muchas «bolitas». Cual Neo en Matrix —la nueva entrega de la saga que se estrena hoy se llama «Resurrecciones»— anda Mañueco esquivando a cámara lenta las inocentes balas pactistas que lanzan, escudados tras gafas de sol, los hombres de naranja y amarillo, eligiendo entre la bolita azul y la roja: seguir en el irreal —para algunos único salvavidas— mundo de convivencia y estabilidad la una, deshacer el entramado y convocar elecciones la otra. Realmente no sé cuál escogerá, pero voy comprando palomitas para disfrutar de la película. ¡Ah, y unas bolitas de chicle!