«Las asociaciones de salud mental estamos haciendo lo que debería hacer Sanidad»

Santiago González / valladolid
-
Elena Briongos, Vicepresidenta de la Federación de Salud Mental. - Foto: DB

Elena Briongos, persona con enfermedad mental, forma parte de la directiva de Salud Mental Aranda desde marzo de 2008 y es su presidenta desde 2010. Con una marcada trayectoria activista en el movimiento, se incorporó hace una semana a la fed

¿Qué importancia tiene la salud mental? ¿Estamos los ciudadanos concienciados?
Tiene toda la importancia del mundo, yo llevo con un diagnóstico desde los 18 años y me ha permitido darme cuenta de la importancia vital de ello. Pero no hay una conciencia generalizada de cuidar la salud mental frecuentando ambientes positivos, durmiendo bien, teniendo una buena alimentación o emociones positivas...
Pues eso sería muy aconsejable para todos.
Es vital la prevención y el cuidado. Va unido a la salud física e influye mucho en ella. Para mí están unidas, no sé en qué momento te diagnostican un problema mental y luego pasas a no encontrarte bien o al revés, son complementarias.
¿Cómo es la atención sanitaria del sistema público para los enfermos mentales?
Hemos avanzado mucho en los últimos cinco años y lo hemos hecho porque las personas con diagnóstico estamos tomando un papel más protagonista, es decir, nos están consultando y están teniendo en cuenta nuestra opinión. Deberían escucharnos más a los pacientes porque somos los que más sabemos de salud mental, ya que estamos en permanente contacto con tratamientos, medicamentos o actividades. Hay cosas que están empezando a funcionar bien, aunque aún hay que mejorar muchísimo. Pese a todo faltan recursos.
¿Qué recursos cubren las asociaciones de salud mental?
Actualmente estamos supliendo lo que tendría que hacer Sanidad. Es un proceso en el que participamos de forma intensa e incluso gestionamos fondos públicos.
¿Y llegan suficientes fondos públicos para desarrollar la labor?
Hombre, lo del dinero siempre es muy relativo y se necesitaría mucho más. Pero hay otras cosas, por ejemplo en Aranda pedimos que la unidad de salud mental esté integrada en el hospital, que haya un psiquiatra de guardia los fines de semana, y luego un seguimiento personalizado y mucho más frecuente, tanto por parte de los médicos como de enfermeras u otro personal sanitario.
¿Qué programas llevan a cabo las asociaciones en favor de los enfermos y sus familias?
Todo tipo de programas que tiendan a mejorar la salud mental. Hemos creado comités de personas con enfermedad mental, que evalúan si una actividad funciona y gusta o no. También hay reuniones para familiares, pero lo fundamental es dar información, sobre un diagnóstico, efectos, etc.
Asimismo, es muy importante encontrarte en la asociación con personas que tienen los mismos problemas que tú, con el mismo diagnóstico, y eso ya va a mejorar tu autoestima.
¿Falta mucha información en la sociedad sobre los problemas mentales?
Sí, mucha. En general se desconocen nuestras enfermedades y los medios de comunicación ejercen a veces una mala influencia para que se asocie a la violencia o al maltrato. Nos corresponde a nosotros y a los medios erradicar esa visión, porque cuando tienes una crisis o un problema crónico, tú reaccionas y actúas. Normalmente, la violencia se ejerce contra las personas con enfermedad mental.
¿Existen aún muchos prejuicios en la sociedad?
Aunque tengas muy claras las cosas y una autoestima bastante fuerte, notas el rechazo. Se están eliminando los prejuicios, y en los últimos cinco años se ha avanzado mucho, pero aún continúan.
¿También es un freno para las relaciones sociales y personales?
Al principio sí, cuando no sabes muy bien cómo funcionas, ni como vas a reaccionar... luego llega un momento en que no. Porque tú tienes los mismos sentimientos y relaciones que el resto, e incluso a veces eres más sensible y tienes más capacidad de ver lo que los otros quieren o no. Yo llevo 30 años con un trastorno bipolar, así que ya me conozco. Al final, aprendes a convivir con tu cuerpo y tu mente.
Uno de los objetivos de la federación es reforzar los programas de autonomía personal. ¿Qué importancia tiene? 
El hecho de que tengas un trabajo o una vivienda lo cambia todo, aunque yo insisto mucho en la autonomía personal propia. Llegará un momento en que las asociaciones, y las federaciones las dirigirán personas con enfermedad mental y no familiares como hasta ahora. Ahora somos nosotros, con la edad, el conocimiento y la sociedad que hay, quienes tenemos que saber lo que queremos y hacerlo.
O sea que vosotros queréis tomar parte activa de vuestra vida y de los colectivos.
Lo que pasa es que siempre hay niveles y formas. Para mi, es tan importante participar en un grupo de pintura que la presidencia mía. Pero aparte de las asociaciones, uno tiene que participar en su vida propia, saber diseñar (con ayuda de psicólogos, psiquiatras, familiares) tu propia vida. Mi queja es que hasta ahora no nos han escuchado.
La vicepresidencia es un pequeño hito...
Sí, aunque tampoco le doy mayor importancia. Pero hace diez años no hubiese podido serlo.
¿El mercado laboral sigue siendo inaccesible para un enfermo mental?
Es muy complicado, por ello hay muy pocos en centros normalizados, la gran mayoría se dirigen hacia los centros especiales de empleo. Sigue habiendo barreras y aparte es complicado completar la formación, porque si tienes como ‘cracks’ en medio o no te da tiempo a estudiar o tardas mucho más que el resto. 
Somos iguales, aunque en algunos momentos necesitemos ayuda, pero qué es la locura y qué es la cordura. Yo intento exigir a la gente lo que me exijo a mí misma, tenemos que ser responsables de nuestros actos y nuestra vida.