La provincia se pone la máscara

E.C.B
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La provincia se pone la máscara

Fin de semana de mascaradas y ritos ancestrales, con los Machurreros en Pedro Bernardo y los Harramachos en Navalacruz, el sábado de carnaval, y los Cucurrumachos en Navalosa, el Domingo Gordo

El carnaval es también tiempo de mascaradas en la provincia, con tres exponentes claros, los Machurreros de Pedro Bernardo, los Harramachos de Navalacruz y los Cucurrumachos de Navalosa.
El sábado de carnaval los más madrugadores fueron los Machurreros, que un año más volvieron a recorrer las calles de Pedro Bernardo, salieron desde la cueva y haciendo sonar sus cencerros para deleite de vecinos y visitantes.
Ataviados con pequeños y grandes cencerros, con máscaras de madera diabólicas, que cubren con un pañuelo negro y vestidos con ropa militar, ya que son quintos, arreaban suavemente con una vara a todo aquél con el que se cruzaban, además de hacer pequeñas travesuras, saltando por las piedras. Estos personajes, cuya tradición se perdió durante cerca de un siglo, forman parte del patrimonio cultural cucharero.
Este año, como novedad, se sumaron a los ya habituales Machurreros, dos chicas, Patricia y María, quintas del año que asumieron perfectamente este papel y que fueron protagonistas en otras de las tradiciones cuchareras, la Hoguera de los quintos del pasado 1 de Enero.
Otra novedad fue la repercusión mediática, de productoras de televisión de Barcelona, Valladolid o Perú con vídeos para realizar diversos proyectos documentales..
Desde la Asociación Sociocultural Siempreviva, impulsora de esta mascarada, se ha lanzando la idea de realizar rutas de mascaras por las localidades de Ávila, visitar los diferentes pueblos que estos días celebran los carnavales.
Así, por la tarde el foco de atención se trasladó hasta Navalacruz, donde ya por la mañana comenzaron las celebraciones recorriendo las calles del pueblo con la música de ‘Los Tolinas’ y como no, los quintos. Luego por la tarde, tras pedir permiso a las autoridades para iniciar el carnaval se inició la subida hacia ‘El Pico’. Como cada año fueron varios los personajes que compusieron esta celebración, como Los Tres Corrales, El Vaquero, La Vaquilla, El Alguacil, El Alcalde y como no, los Harramachos, unos vestidos con sartales de agallones de roble; otros que se cubren con pieles de animales y un tercer tipo que viste un mono de arpillera o lienzo relleno de heno, y todos ellos con máscara o rostro cubierto. Todos ellos protagonizaron los ritos del toreo de la vaquilla, el salto del río y finalmente la quema de los peleles.
Y ya en la tarde del Domingo Gordo, ataviados con mantas pingueras, crines de animales, máscaras o carillas de madera, los Cucurrumachos salieron a las calles de Navalosa, anunciando su llegada con un estruendo de cencerros que cuelgan de sus cinturas mientras arrojan paja a los que se encuentran.
Durante la celebración bailaron su fantasmagórica danza alrededor del mayo, plantado la noche anterior en la plaza, al lado del cual estaba la Vaquilla. Y junto a ellos, los quintos vestidos ‘de bonito’ y las serranas en diferentes círculos, mientras se escuchaban esos versos que anticipaban el final de la Vaquilla, que con el sonido purificador de los cencerros volvía a la vida y los cucurrumachos al fin se desacían de sus máscaras hasta el próximo carnaval.

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