A las vacaciones, en borriquilla

M.M.G.
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A las vacaciones, en borriquilla

Más de 200 pequeños alumnos del Colegio Diocesano Pablo VI celebraron su particular Semana Santa con una sentida procesión en la que tomaron parte tres cofradías, costaleros, 'señoras' con mantilla y hasta un capataz

Si hay una procesión de la que disfrutan los niños, que sienten como más suya, ésa es la del Domingo de Ramos. La Procesión de las Palmas, o de la Borriquilla, es la procesión de los pequeños. Y aunque este domingo saldrá a las calles de Ávila la ‘oficial’, la organizada por los Padres Franciscanos, los más jóvenes del Colegio Diocesano Pablo VI celebraron este viernes su particular procesión de La Borriquilla en el patio del centro. Era su particular manera de despedir el largo trimestre y de dar la bienvenida a las vacaciones. 
Más de 200 niños de los dos ciclos de Educación Infantil se repartieron en las tres cofradías del colegio para dar forma a un desfile procesional único que admiraron orgullosos desde las vallas del colegio padres, tíos y abuelos.
Abría la comitiva, como manda la tradición, una banda. Música religiosa para marcar el compás de los penitentes, que seguían en silencio al primer paso, el de la borriquilla: una preciosa imagen elaborada con crochet y adornada con flores y velas que portaban auténticos costaleros que antendían las instrucciones de un capataz, un alumno de cuarto de la ESO metido en su papel.
Tres pequeñas ataviadas de negro y luciendo mantillas participaban también en la procesión. Caminaban sólo unos pasos por delante de la Cofradía de la Cruz, la de los alumnos de tercero de Infantil, ataviados de blanco y negro.
La procesión continuaba con la Cofradía de la Luz, de azul y blanco; la Cofradía del Amor, con túnica y capuchón blanco y verde y luciendo un bonito corazón rojo ‘bordado’; y cerraba el recorrido la Hermandad de la Virgen de losEstudiantes. Los más pequeñines del cole, vestidos de morado, portaban el segundo paso de la procesión, una dulce virgencita ante la que cantaron y bailaron canciones infantiles.
Por cierto que en la procesión, que fue respetada por el tiempo y que como si de una de verdad se tratara también contemplaron desde los ‘balcones’ los estudiantes del cole, también se cantaron saetas ante los pasos.