Ilusión ante la noche mas esperada

M.L.
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La tradicional cabalga de Reyes recorrió las calles de la ciudad arrojando caramelos y sueños a los miles de niños y vecinos que salieron a las calles a arroparlos

Ilusión ante la noche mas esperada - Foto: Isabel García

Pocos días hay en los que las calles de Ávila experimenten la aglomeración de personas que se vive el día de Reyes. La ilusión de los niños se contagia a los adultos, y las familias abulenses se vuelcan con la tradición de ir todos juntos a ver la cabalgata. Desde el paseo de la Estación, lugar de inicio del recorrido, hasta la plaza del Mercado Chico, lugar de cierre, las aceras estaban rebosantes de vecinos acompañando a sus niños, todos ellos deseosos de ver a Sus Majestades Reales y de conseguir el preciado botín de caramelos.

Desde antes del inicio, a las 19,00 de la tarde, ya podían verse las riadas de personas que buscaban los mejores sitios en las aceras para vitorear a la comitiva real. Y no es para menos, ya que, de lo adecuado del lugar en el que uno se ponga depende, no solo la visión de las carrozas desfilando por el centro de la ciudad, sino la posibilidad de arramplar con los 331.000 caramelos que se han ido arrojando a lo largo de todo el evento por las calles abulenses para que niños y adultos escarbaran en el suelo, entre pies y carritos de bebés, para coger la mayor parte posible.

Caramelos había, pero para que estos sean correctamente entregados, hacían falta varias carrozas. En el desfile de este año, no han faltado los homenajes a películas de Disney y la música y festividad que caracteriza esta tradición.

La comitiva real la abría una enorme estrella fugaz blanca que era portada por individuos con atuendos orientales. Ellos eran los primeros en pasar, abriendo boca a los pequeños, excitados y ardientes en deseo de ver a sus reyes favoritos. Como aperitivo tuvieron camellos hinchables, el tranvía turístico –repleto de gente que arrojaba caramelos– y distintas carrozas con homenajes a diferentes campos.

Dentro de las que partipaban en el concurso, varias hacían homenajes a películas: había una carroza de Mary Poppins, a cargo de Abula Gym; una que representaba a Willy Wonka y sus duendecillos, creada por la Peña de San Sebastián; Faema también participó con su ‘Cobijo Park’, en honor a Parque Jurásico; la peña de San Gregorio se decantó por el fomento de la lectura con su ‘Año de Cuentos’, mientras que los mozos de Las Vacas eligieron un reino de hielo similar a Frozen.

Sin embargo, los más esperados eran los Reyes. A cada carroza que pasaba, ya fuera de Melchor, Gaspar o Baltasar, la ovación era enorme. Además, estas son las carrozas que más caramelos arrojan, con lo cual el jolgorio se duplicaba.

Así fue el recorrido hasta la puerta del Alcázar. Una vez allí, era el momento de estar en silencio, pues aquí estaba habilitado el espacio mudo para que los niños autistas se encontraran más cómodos. En el Arco, los Reyes se bajaron de sus carrozas y subieron a unos coches clásicos con los que marcharon hasta el Mercado Chico para ser recibidos por el equipo de gobierno del Ayuntamiento, que los condujo hasta el balcón donde, tras años de ausencia, volvieron a dirigirse a los vecinos para desear unas felices fiestas y exhortar a los niños a pedir libros por Navidad.