La patrona se lleva a Arévalo de calle

I.Camarero Jiménez
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La misa en honor a la Virgen de las Angustias fue oficiada por el obispo de Ávila, José María Gil Tamayo, y seguida por centenares de personas que después siguieron la estela de la patrona también durante la procesión

La patrona se lleva a Arévalo de calle

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La Virgen de las Angustias saca a Arévalo a la calle

Cuánta devoción hay en Arévalo en torno a su virgen de Las Angustias. Siempre le demuestran su afecto, pero más si cabe cuando su fiesta grande coincide con el fin de semana (y además al día siguiente también es festivo) y eso es precísamente lo que ha ocurrido en la mañana de domingo. La iglesia de Santo Domingo  de Silos en la que el obispo de Ávila, José María Gil Tamayó, ofició la eucaristía se quedó pequeña, pero de verdad, porque muchos tuvieron que presenciar  la misa desde el exterior.
Los alrededores del templo bullían ya durante este primer acto religioso del día de la patrona y quien más quien menos se acercó a ver lo que después se rifaría en la tradicional subasta. Muchos y curiosos presentes entre los que no podían faltar los populares ‘gallitos de Emilio Romero’, pero también frutas, vinos, décimos de lotería... Rondaban por allí cerca también los componentes de la asociación Entre Ríos, muy implicados en recuperar el folclore de la localidad y que van a más. Además en el día de la patrona pudieron ofrecerla tres piezas bailadas, muy castellanas todas ellas. Esta vez no ha podido ser pero a futuro están inmersos en un proyecto para recuperar la rondalla (y no tener que hacer uso de música enlatada), contaban algunas de las bailarinas. Hablamos de mujeres porque fueron ellas las que nos explicaron su labor, pero la asociación cuenta también con hombres, amantes de esos populares bailes.
Su actuación era novedad en esta ocasión, pero también algo que gustó especialmente a los arevalenses y a los asiduos a la fiesta patronal y es el hecho de que se hayan llevado de la plaza las atracciones porque así «dejan más espacio a la virgen en su gran día».
Para los miembros de la Archicofradía de Las Angustias había otro asunto más que destacar y es que esta vez les ha acompañado la cofradía del mismo nombre y con sede en Valladolid, con la que están hermanados. Prometen que en años venideros otras ‘cofradías hermanas’ tomarán el relevo.
Destacable la cercanía del obispo (al que invitaron cuando tomó posesión de su cargo y está visto que cumplió) durante toda la celebración y quien destacó que la virgen homenajeada era dolorosa, sí, pero de júbilo, también, bastaba ver el respaldo con el que contó en su día grande. Un respaldo extensible también a la procesión en la que se hizo más patente la asistencia de representantes políticos, por supuesto del Ayuntamiento, con su alcalde a la cabeza, Francisco León, pero también de la Diputación, con su presidente, Carlos García y varios de los diputados provinciales, senadores como Jesús Caro (PSOE) o diputados nacionales como Georgina Trías (VOX), regidores de pueblos cercanos, representantes de organizaciones agrarias, pero ante todo muchísima gente anónima. Fueron estos los que dejaron uno de los momentos más bellos, la sobrecogedora salve cantada antes de que la Virgen de las Angustias volviera a su iglesia. Fué más que cantada, susurrada, pero hermosa. Cesó la salve y sonó un: «Viva la Virgen de las Angustias» y después el Himno Nacional que igual que anunció la salida del templo, anunció el regreso a la casa.
 La Banda Municipal de Arévalo se encargó de ello magistralmente. 
Y es que en estas fiestas los gestos, los detalles son muy importantes y para que no fallara nada estuvo muy atento el fiel de la cofradía organizadora, nuevo para la ocasión, Alberto Rogero. Por supuesto que no estuvo  sólo porque el resto de sus compañeros no perdían detalle, como tampoco lo hicieron en la noche anterior cuando tras la ofrenda floral se encargaron de embellecer a la propia virgen y a la capilla. Esas rosas rojas frescas que adornaban la imagen, mezcladas con claveles blancos y calas, la hicieron brillar mucho más.