¿Está el Real Ávila para pelear por los playoffs?

A.S.G.
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Un nuevo tropiezo del equipo vuelve a poner en cuestión la verdadera capacidad de los encarnados para aspirar esta temporada a pelear por un puesto en el ascenso. Junto al mal resultado, las peores sensaciones

¿Está el Real Ávila para pelear por los playoffs? - Foto: Isabel García

La afición encarnada entró en el Adolfo Suárez ávida de goles ante el Júpiter Leonés, ilusionada con nueve puntos de nueve posibles y un idílico tropiezo de alguno de los de arriba con el que dar el mordisco que todos esperaban a la clasificación para acercase a los puestos de playoff. Sin embargo de la ilusión a la decepción no hay más que un paso, 90 minutos en los que el Real Ávila recorrió por enésima vez el camino del disgusto y la incredulidad. Porque así está siendo la temporada de los encarnados, una completa incógnita sobre el devenir de un equipo que pasa de la gloria a la frustración de semana en semana, de la euforia del ‘sí se puede’ a la dura realidad de la falta de contundencia, personalidad y autoridad desde la que demostrar que, verdaderamente, son equipo para pelear por los playoffs.Porque cada vez que quieren mirar a lo alto, toca bajar la cabeza.    
Costó recuperarse de los dos empates –Real Burgos y Júpiter Leonés– con los que empezó la temporada. No ganar fuera de casa tuvo buena culpa de ello. Tardó. No sería hasta noviembre, con el triunfo ante La Bañeza, cuando el equipo inició una dinámica que se pensó definitiva. Cuatro triunfos, cuatro jornadas en las que duró la ilusión. Tordesillas ya fue un aviso y Salamanca B (1-3) la primera gran decepción. Se ganó a la Segoviana (2-1), se encendieron los ánimos y se apagaron de golpe con el 3-0 del Burgos Promesas 2000. Pero como no hay dos sin tres, el equipo reaccionó. Los triunfos ante el Real Burgos y el Almazán hicieron de nuevo creer en el equipo. De nuevo, hasta este domingo, cuando el Júpiter Leonés pintaba la cara a los encarnados. No fue sólo el resultado. En fútbol se puede ganar o perder. Fueron las formas. Con la oportunidad de meterse en la pelea por la cuarta plaza, y en un momento en el que nadie falla y nadie afloja, el equipo desapareció del césped. «No hemos sido nosotros. No sabemos explicar lo que ha pasado» señalaba cabizbajo JonathanPrado tras el encuentro. Ni dentro ni fuera se encuentra una explicación a una derrota en la que falló todo.Falló el fútbol, que no apareció; faltó el carácter que doblegó a la Segoviana; se borraron los jugadores, cuyo fútbol es inversamente proporcional a la posición de la tabla que ocupan; y falló Jonathan en tres cambios –RubénRamiro apareció demasiado tarde, a Domingo se le vio aún fuera de dinámica y Calderón, con un gol en su mochila, se fue al banquillo por un Rubo con fiebre– que nadie entendió.   
Y como nadie entiende nada, todos se marcharon del Adolfo Suárez preguntándose si de verdad el Real Ávila está para pelear por la cuarta plaza. Las jornadas pasan, los rivales no fallan y el tiempo apremia. La afición quiere seguir creyendo, pero necesita motivos más allá de triunfos aislados. La próxima jornada se visita al Becerril pero en las tres siguientes aparecen Astorga, Numancia B y Zamora.  La respuesta a la pregunta está en no más de un mes.