El piorno como símbolo

D. Casillas
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Azucena Pintor, Carlos de Gredos, Carmen Madreña y Helena Aikin protagonizan una exposición cargada de simbolismo que se sirve de esa planta tan gredense para crear un discurso lírico

El piorno como símbolo

 
El espíritu creativo del Cerro Gallinero, sostenido sobre esa fusión de arte y naturaleza que es el land art, ha llegado al Episcopio de la mano de la exposición Protección ascendente, en la que comparten protagonismo Azucena Pintor, Carmen Madreña, Helena Aikin y Carlos de Gredos, éste último actuando también como comisario.
La exposición, organizada por el Centro de Arte y Naturaleza Cerro Gallinero de Hoyocasero y enmarcada dentro de la Bienal Miradas de Mujeres, tiene como protagonista y nexo de unión de las obras un elemento de la naturaleza tan común en Gredos como es el piorno, una planta de enorme versatilidad que ha servido durante siglos a los habitantes de la sierra, que es a la vez realidad y símbolo y que impone su presencia y su personalidad antes incluso de que el espectador comience a visitar la muestra porque su intenso olor ya la anticipa.
Azucena Pintor, con Círculo energético. El gran femenino, cree que «su evolución asciende desde un plano de la naturaleza vinculada a los mundos vegetales y animales, y desemboca en el plano de la cultura de los misterios originarios de lo femenino, para alcanzar el cénit en su transformación espiritual. Representa la energía unificadora del espacio celeste y terrestre a través del simbolismo de las cuatro creadoras: La Señora de la Luz, Hacedora del amanecer, amamanta al universo; La Dama de múltiples nombres crea a partir de sus intestinos; La señora de las Cuerdas. Mensajera del nudo, es la unificadora del Todo; La Innombrable se manifiesta sólo en presencia de la totalidad».
Carlos de Gredos se centra en el uso tradicional del piorno, también extrayendo un sentido poético. Confecciona unas «posibles alas», las que dan título a la muestra, Protección ascendente, pensando que «lo que nos protege es nuestra relación con el medio». En Este es el color de mis sueños-2 se intuye el tejido de una colcha, como si su diseño fuera con el pantone de cuatro clases de piornos. El cielo te protege es «una imagen invertida de una cubrición que al pisar el suelo-cielo  propone es esa doble protección natural».
Carmen Madreña Roja utiliza el piorno en la totalidad de su obra y le sirve para construir «una estructura helicoidal de gran escala rematada en forma de pico», titulada Madre pájaro, que «sin tener alas, o teniéndolas en todos los planos, está a punto de despegar del suelo de nuestros sueños».
Helena Aikin también habla de «sueños y de nacimiento», y haciendo suya la definición que un astrónomo hizo de la palabra deseo, «esperar algo de las estrellas», ha titulado su obra Estrellata. En ella, «un gran nido de piornos aloja a una constelación de estrellas, que provienen de las alturas y descienden hasta el suelo. Con ello los deseos del astrónomo los tenemos a nuestra altura, a la espera de recibir nuestra herencia».
La exposición, en cuyo acto inaugural se estrenó la pieza musical Frío, sierra… piorno, de Jesús Gutiérrez García y que Sonsoles Sánchez-Reyes, teniente de alcalde de Cultura, recomendó visitar «porque trae la naturaleza a Ávila», puede visitarse hasta el 30 de abril, con el siguiente horario: martes a viernes, de 19,00 a 21,00 horas; sábados, de 12 a 14 y de 19 a 21; domingos, de 12 a 14.