«Creo que la clave para paliar la violencia es la educación»

I.Camarero Jiménez
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La directora general de la mujer, Ruth Pindado, asegura que se dedicará «en cuerpo y alma» a un trabajo al que llega para aprender y en el que no hablará de estadísticas y sí de las personas

«Creo que la clave para paliar la violencia es la educación» - Foto: Belén González

El 1 de agosto se conocía la noticia: tres abulenses ocuparían los cargos de directores generales en la Junta de Castilla y León. Eran Héctor Palencia, Rubén Rodríguez y Ruth Pindado. Precisamente con ella hablamos sobre su futuro, sus metas y la hoja de ruta que tiene ya como directora general de la mujer, un cargo que depende de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades en la Junta de Castilla y León, una cartera que tiene como titular a Isabel Blanco, con la que por supuesto ya ha departido largo y tendido para ir perfilando las diferentes actuaciones.
Asegura Pindado que si hay algo que lleva a gala es «la sensatez» y no olvida el ámbito del que ella viene «la educación». No sólo no lo olvida -a pesar de que de momento la enseñanza la ha tenido que dejar a un lado-, si no que, estima, «la educación debe ser uno de los pilares en los que se asiente la lucha contra la violencia de género» a la que debe enfrentarse. Y es que su cargo está «como directora que soy, muy definido». «Me encargo de los ámbitos que tiene la mujer y que son la violencia de género y la igualdad». Eso a nivel gestión porque a nivel de partido «estoy políticamente a disposición del partido y por ello estaré dónde me manden».
Afirma también que su trabajo es «a cuatro años vista y, a nivel personal, los dos primeros años serán de aprendizaje puro y duro por mi perfil de formación porque aunque no estás perdida porque en Alicia (García) tuve a mi referente, la he seguido y sé cuales son las funciones; debes aprender las funciones de las personas que tienes a tu cargo. Además yo no hablo con estadísticas, hablo de personas pues trabajo con personas en situaciones extremadamente difíciles». Y es que «cada persona que viene a mi área es un drama» de ahí el empeño que va a poner en lograr  «violencia cero». A esas personas hay que conocerlas y entender sus situaciones. «A veces esas mujeres a las que pedimos que no aguanten, no han podido o sabido hacer otras cosas». Reconoce que los datos, pese a la crudeza, son buenos en Castilla y León, pero «hay que seguir luchando porque no haya ninguno» y a ello se entregará «en cuerpo y alma». 
No hablará de estadísticas pero está impactada por los datos que hablan de un incremento del 38% de la violencia sobre el 25% que había aumentado ya en mujeres menores de 25 años. Y es que «hay niñas que aceptan eso de que él me quiere mucho y por eso me mira el móvil». En definitiva no es sólo un grave problema entre personas mayores así que entiende que «algo no se está haciendo bien». «Una persona machista no es o no tiene por que ser un maltratador, pero sí un maltratador es machista». Por todo ello considera que  es de lo más aportuno la entrada del ámbito de la educación en este sistema de lucha porque en la actualidad «no estamos llegando a la gente joven». Será por tanto este ámbito «un tentáculo más que añadir a la estructura de la Junta de Castilla y León en esa lucha». Esa estructura la compara con «un pulpo» muy bien organizado en el que a la cabeza están los políticos, pero del que forman parte muy importante entre otros, «la abogacía, los servicios sociales, farmacéuticos, enfermeras... pero necesito que entre educación».
A día de hoy está «tremendamente orgullosa» de ser la directora general de la mujer, aunque reconoce que «me hubiera gustado ser procuradora en las Cortes durante esos cuatro años» (algo a lo que renunció para ser directora). Del mismo modo que procuradora, le gustaría ser senadora o alcaldesa porque está claro que la política corre por sus venas.  Y es que explica que se afilió al PP con 20 años y cuando entré «desde luego lo hice sin expectativas». Su hermano Alberto ya estaba allí y lo hizo porque su grupo de amigos estaba en ese ambiente porque «también es verdad que si hubieran estado en un club deportivo igual  mi recorrido habría ido por otro lado», pero fue la política la que llamó a su puerta  y sobre todo su hermano. En ese sentido asegura que siempre estará a disposición del partido al que se afilió (PP). «Tuve la suerte de que Miguel Ángel (García Nieto) confió en mí, y luego Carlos (García) y más tarde, Mañueco. Es una maravilla a nivel personal». Si echa la vista atrás explica que la hubiera gustado estar cuatro años más como concejal en el Ayuntamiento de Ávila y  haber sido teniente de alcalde o alcaldesa, pero todo dentro de un orden y previo aprendizaje porque al final «es mi cara y mis actos los que están ahí». También es verdad que si  el partido decide mandarla a casa lo haría sin rechistar «por ejemplo por algún pacto», «lo entendería porque el partido está delante de las personas».