Apaga... y vámonos

A.S.G.
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Ni ante un descendido. El Real Ávila volvió a fallar en el Adolfo Suárez y perdió dos puntos por el camino ante un Simancas descendido que por momento puso en evidencia, con sus goles, a un equipo que trata de agarrarse a los números

Apaga... y vámonos - Foto: Antonio Bartolomé

Real Ávila, 2

 

Simancas, 2

Darío
Llorian
Edu
(Cintrano, 70’)
Marco
José María
Kilian
Miguel
Álex
Bruju
(Vitolo, 53’)
Dela
(Roni, 62’)
Nata
  Guzon
Zapa
Álex
Pablo
(Jorge, 65’)
Peke
Gallego
Fabio
(Alvarito, 87’)
Jorge
Cristian
Manu
Kiko
(Rodri, 53’)

Goles

1-0 (minuto 21) Nata; 1-1 (minuto 29) Kiko; 1-2 (minuto 68) Rodri; 2-2 (minuto 80) Cintrano

Árbitro

Cacho Salán. Mostró cartulinas amarillas a los locales José María y Kilian, y a los visitantes Fabio, Guzón, Jorge, Rodri y Manu.

Incidencias

Encuentro correspondiente a la jornada 35ª de la Tercera División, disputado en el Adolfo Suárez ante 719 espectadores.

 


El Real Ávila tenía que ganar.Pero empató. De nuevo toca empezar con un ‘pero’.La obligatoriedad de sumar los tres puntos ha estado presente siempre, pero en los últimos cuatro partidos el equipo no ha podido pasar del empate.Se entendió la derrota en Segovia, pero a partir de ahí todo han sido decepciones. A cuál mayor, porque cuando se llega de levantar el partido en la Nueva Balastera empatando con el Palencia, dejarse dos puntos por el camino ante un Villa de Simancas ya descendido a Regional, pero que por momentos, y con lo mínimo, fue capaz de poner en evidencia a un Real Ávila descolocado, la impotencia es mayúscula. Igual que el batacazo. En el club se asume. Ciertos jugadores también, aunque no parece doler a todos por igual. Y ahí uno de los muchos –que no son pocos– problemas de un equipo que, pese a todo, aún puede seguir agarrándose a sus opciones matemáticas de salvarse.Aunque para ello ya sabe que deberá hincarle el diente a la Cebrereña. Tal vez todo el mundo piense que el ‘derbi’ en El Mancho puede ser vital. Quizás pudiera darse el caso de que a este ritmo ya no sea vital para nadie.
Comenzó la tarde con una fuerte granizada y terminó con un chaparrón, pero deportivo, de los serios. Muchos hubieran deseado que la tormenta hubiera sido de fútbol y protagonizada por los locales, pero hace mucho que de eso no se ve en el Adolfo Suárez. Ni siquiera cuando el colista pisa el campo y el dueño del Adolfo Suárez necesita ganar. En una tarde de entrada gratuita y más de 700 aficionados en la grada se la estaban poniendo ‘cortita y al pie’. Hubiera sido, además, un más que interesante aviso para un Becerril que el jueves visitará el campo abulense sabiendo que aquí los errores tienen premio. La falta de concentración del equipo en determinadas acciones volvió a ser determinante en defensa. En ataque la intensidad y la efectividad se confundió con el individualismo.  
Comenzó no obstante el partido con cierto brío. Bruju comprobó que desde la media distancia Guzón se desenvolvía con corrección.Incluso quedaba fotogénico en alguna de sus estiradas. Otra cosa era en el área pequeña, precisamente los dominios donde los cancerberos deben mandar cuanto antes el mensaje de que es ‘coto privado’. Miguel comprobó que no era así –minuto 6– cuando una jugada trenzada entre Bruju y Llorían acababa con un centro perfecto al centrocampista. Hubiera podido pararla y rematar, pero optó por lanzarse en plancha. Cuando hay prisas por ganar hay prisas por rematar. El balón  se marchaba por la línea de fondo. En la siguiente un nuevo centro de Bruju se la robaba Peke a Miguel yNata.
El Ávila se acercaba con lo mínimo. Para ser los primeros minutos era suficiente. Como la efectividad. Aunque Cintrano había sumado tres tantos en los dos últimos partidos, la elección del entrenador fue Nata, que en cuanto la tuvo marcó. Lo que se le pide un ‘9’. Lo que no ha tenido el equipo durante toda la temporada. Se la regaló Miguel, cuyo juego parece en constante depresión. El ‘americano’ es mucho más de lo que se ve en las últimas jornadas. Aún así, calidad tiene sobrada. Y el tanto nació de sus botas. En un momento en el que algunos técnicos han recuperado la importancia del saque de banda –a la vieja usanza de Benito Floro y Robson– Miguel bajaba un saque de Llorián con un control que era medio gol. Nata, que lo miraba de cerca, no esperó a la invitación del ‘8’ para disparar un balón que quedó a sus pies y lograr el 1-0. Era el minuto 21 y llegaba el tanto en pleno bajón de juego de los encarnados. Decirlo ayuda a entender que apenas ocho minutos después –minuto 29– llegase el empate. Entre medias pasó de todo. Un choque entre Marco y Darío que dejaba al portero en el suelo, un disparo flojo de Kiko que se colaba entre las piernas de Llorián y un palo antes de que el balón entrara a portería. Era el 1-1, tan inesperado como sorprendente. Juan entraba en éxtasis. De haber podido cambiar a todos, lo hubiera hecho. El público, también. El descanso se avecinaba movido. Por lo pronto en banda ya calentaban Cintrano, Roni y Vitolo. Porque el empate contra el colista a la conclusión de los primeros minutos era una noticia tan nefasta como la primera parte de los locales, pobre e insuficiente.
Salió el Real Ávila con más ganas. O eso quiso pensar la afición cuando Álex hacía de un centro-chut desde la banda que Guzón tuvo que esmerarse para mandar a córner. Fue un pequeño apunte de emoción entre lo que era ya un bostezo generalizado. Con algo más de 50 minutos de partido Juan movió el banquillo. Sacó a Bruju por Vitolo. El burgalés se marchó directo al vestuario, camiseta en mano. Habrá que ver si se la vuelve a poner.
El cambio no reactivó al equipo. La siguiente apuesta fue Roni, que apenas saltó a campo la tuvo franca. José María –minuto 63– se la puso y el dominicano se giró sobre sí mismo. Evitó al defensa pero debió marearse en la maniobra, porque en su remate  no encontró balón. Sí lo hizo Álex Rabadán poco después, aunque por poco el esférico se marchaba fuera.
Y entre los errores llegaría el tanto del Simancas. Otra más. Rodri retrataba a un equipo fuera de sitio, sin tensión y sin el compromiso necesario como para entender que es algo más que el descenso deportivo lo que hay en juego. Jorge, desde su campo, telegrafió el pase hacia Rodri, que rompió en diagonal salvando la marca de Edu. El ‘16’ encaró a Darío y con un autopase salvaba su salida para hacer el 1-2 a puerta vacía.
Con todo en contra, el equipo se fue a por el empate a la desesperada. Guzón sacó una gran mano a disparo de Vitolo, Nata se elevó bien pero su remate no encontró puerta y el crono corría. Y en la menos clara llegó el empate. Con el Simancas metido en su área, y el Ávila también, Miguel disparaba a puerta y Cintrano, que pasaba por allí, la tocó lo justo para desviar sin que Guzón pudiera hacer nada. Era el minuto 80. La gente quiso creer que aún quedaba tiempo para hacer el tercero. Los jugadores también, que empezaron a colgar balones al área rival. Al final no llegaría el tercero. Ni del Simancas ni del Ávila.