Una solución para afrontar la hambruna de las carroñeras

Ana Agustín
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La organización Azálvaro entra en Ávila proponiendo un sistema de gestión ambiental pionero que se basa en la instalación de muladares para buitres y otras aves

Imagen del vertedero de Ávila.

El colectivo conservacionista Azálvaro, nacido en 2003 y que tiene como fin la protección, conservación y divulgación de las aves carroñeras y sus hábitats entra en la provincia de Ávila con su producto Arcan (Autogestión de la Red de Comederos de Aves Necrófagas), con la intención de que se instales una serie de muladares en diferentes puntos de la provincia de Ávila con el fin de que puedan alimentarse los numerosos buitres que se ubican en este territorio. Así lo afirma José Aguilera, uno de los miembros de esta organización, que insta con urgencia a los órganos competentes en materia de gestión de fauna silvestre y de sanidad animal de la Junta de Castilla y León para que asienten las bases definitivas por las que se rija una red equilibrada de comederos de aves carroñeras. Esto se llevaría a cabo, según el colectivo, con el sistema de gestión ambiental Arcan, una medida muy oportuna en estos momentos «de cambio en la legislación ambiental y en base al protocolo de autorización de los lugares destinados a la alimentación de aves necrófagas en el territorio de la comunidad de Castilla y León», afirma Aguilera. Y es que, el principal objetivo del pionero proyecto Arcan –frente a la actual legislación que obligó al cierre de muladares y la prohibición de abandonar restos de animales en el campo– es erigirse responsable como entidad operadora en la gestión de la retirada y destrucción de cadáveres de animales y subproductos para la alimentación de aves carroñeras en muladares autorizados. Se trata, según sus explicaciones, de un sistema «a través del cual el colectivo ofrece a los ganaderos la retirada de sus cadáveres y residuos generados para ser transportados a  muladares, garantizándoles la total bioseguridad en el proceso de eliminación y su participación en un proyecto conprometido con el medio ambiente y con la conservación de las aves necrófagas. José Aguilera hace hincapié en que el proyecto que pretende instaurar en Ávila «no requiere de inversión alguna por parte de la Administración regional». Sin embargo, este sistema reduciría considerablemente el conflicto generado en el ámbito de la ganadería, cuyos profesionales han visto en los últimos tiempos cómo sus cabañas eran atacadas por bandadas de buitres hambrientos, aprovechando que los animales estaban pariendo, recién paridos o, en algunos casos, en perfecto estado de salud y facultades. Además, también minimizaría el impacto generado con la falta de alimento para las aves carroñeras, una circunstancia que se deriva de la medida de retirada de  los cadáveres de animales, a raíz de la normativa dictada cuando se detectaron casos de ‘vacas locas’.  
José Aguilera profundiza en este asunto manifestando que «es inadmisible» que habiéndose autorizado en 2009 dos muladares en la provincia de Ávila por resolución de la Dirección General de Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente e informe de la Dirección General de Producción Agropecuaria de la Consejería de Agricultura y Ganadería no estén en funcionamiento. Mientras, las especies necrófagas,«todas ellas protegidas», están alimentándose en los vertederos, o, como ha conocido este periódico, de animales vivos. «En Ávila, hemos visto una bandada de buitres leonados comiendo en la planta de residuos sólidos urbanos».
El colectivo Azálvaro ha hablado ya con algunos de los ganaderos de la provincia de Ávila y también con diferentes organizaciones agrarias sobre este asunto y espera tener una pronta respuesta de la Administración.