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Pilar Iglesias

Pilar y sus cosas

Pilar Iglesias


Quattrocento. Los 400 golpes. 400

22/11/2021

A vueltas sigo. Ahora, los 400. La filosofía es como la lechuza de Minerva, alza su vuelo al atardecer. Y así es, cuando casi todos tenemos ya una opinión más o menos formada acerca de un tema, llega La Madre y nos da la vuelta al argumento. O nos planta sobre la mesa nuevos asuntos a tener en cuenta. No pretendo yo ser eso, nada más lejos. Pero así me hallo. He iniciado nuevo tema antes de las vacaciones: El conocimiento científico. Que conducirá al asunto controvertido sobre La Verdad. Sea como fuere, para hablar de ciencia comienzo siempre por el momento en el que ésta se va de casa y deja a su madre sola. Aunque, es sabido, las madres siempre y nunca están solas. Queremos que los descendientes sean autosuficientes y, en cuanto lo son, planeamos cualquier excusa para que vuelvan a nuestros brazos. La ciencia se independiza de la filosofía quizá, en parte, por culpa de Dios. No ha lugar. Y no solo la ciencia, también el arte busca poder expresarse como lo que es: LIBRE. Si es que tal cosa existe. Mi pensamiento se va al Quattrocento. Renacimiento. Vuelta a lo Antiguo. Con perspectiva moderna. Posicionamiento del autor. Con dignidad. Pero sometidos a mecenas. Qué haríamos los artistas sin mecenas. Hace poco más de 10 años llegaron a España las plataformas de crowdfunding. Una forma de poder llevar a cabo proyectos sin depender de subvenciones o préstamos. Pero no exento de quebraderos de cabeza. Vil metal. Otros países están acostumbrados a este tipo de financiación. Cuentan que la opera prima de los Coen se pagó con dinero de dentistas y Les 400 coups se rodó gracias al aval del suegro de Truffaut. Y así la vida. Una película pare revisar y reflexionar. 1959 y contiene temas intemporales. Como la inutilidad de los asuntos tratados en la escuela y la incomprensión de la sociedad hacia los pequeños. La constante decadencia, incesante, que no para y que no decelera. Siempre en picado. «Menudo panorama el de Francia en 10 años». Y así seguimos. Antoine hace novillos y se va a las recreativas, a la feria. Y al cine. Su madre, en una ocasión lo lleva. Y qué bien se lo pasan. Creo que es la única vez que ríen los tres juntos en el cachito de vida que nos muestra Fran?ois. Y ante el juez la madre afirma que sí, que se ha quedado solo en casa porque no le gusta el deporte, «él prefiere estropearse la vista encerrado en el cine». Los mayores jamás estarán de acuerdo con los jóvenes, a los que ahora, solo a los que cumplan 18 en el '22, les van a ofrecen 400 euros para gastar en cultura (cultura…). Pero, como tampoco nunca se va a estar en connivencia con lo que haga el poder político, han salido voces detractoras y limitadoras a ese gasto libre. Cuando nuestros padres comenzaron a bailar el twist, nuestros abuelos pensaban que era una perversión. Cuando nosotros intentábamos bailar la lambada nuestros padres, los que habían iniciado los guateques en garajes, pensaban que era una perversión, y ahora, nosotros, los que lambadeamos vemos a nuestros hijos bailar el twerking y pensamos que es una perversión, y ¡claro que lo es, por favor, deberían prohibirlo, y el reggaeton también! Donde esté nuestra música…. (Nótese la ironía). Como veis, nada nuevo en el horizonte. Mecenas, pero controlando el gasto. Cultura, pero la que esté bien vista. Cine, pero no de superhéroes.

ARCHIVADO EN: Ciencia, Arte, Cine, Crowdfunding, Ópera