Baile y acrobacias sensoriales

M. Lumbreras
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Arranca la XIII edición del Festival Internacional de Nuevos Lenguajes Escénicos, 'Artescena', con la representación de las obras 'Ven' y 'La Trottola' ante un público entregado en la plaza de Santa Teresa

Baile y acrobacias sensoriales - Foto: David Castro

Un hombre se yergue, con los ojos cerrados en el centro de un círculo imperfecto. A su espalda, la estatua de Santa Teresa y la iglesia de San Pedro observan con curiosidad. Frente a él, una mujer, a fuerza de mano, se alza sobre una serie de pulls situados en escena y empieza a hacer acrobacias.
Así  ha dado comienzo la decimotercera edición del Festival Internacional de Nuevos Lenguajes Escénicos de Ávila, Artescena. Pasados pocos minutos de las siete de la tarde y bajo un sol abrasador, la compañía hispanofrancesa Si Seulemen ha abierto el festival con su obra Ven, en la que se mezclan la danza, las acrobacias y los malabarismos con un fuerte componente gestual y sensorial. 
La representación comenzó como una especie de juego del gato y el ratón. El hombre de los ojos cerrados (Hugo Ragelty, uno de los dos componentes de Si Seulement) perseguía a su compañera (María del Mar Reyes) que, mediante danzas y acrobacias, huía, saltaba, se zafaba y volvía a huir al ritmo de una música exótica y moderna.
Tras el encuentro, las tornas de la obra se cambiaron y el hombre de los ojos cerrados tomó el protagonismo. De su bandolera sacó varias pelotas y comenzaron los malabares y las impresionantes piruetas que ambos artistas realizaron en el poste central («mástil chino» en la jerga profesional).
En un mundo en el que, gracias a las nuevas tecnologías, el lenguaje visual ha tomado el protagonismo de la comunicación es necesario «reconectar con lo sensorial» según explica Reyes al Diario de Ávila. En la representación «se desarrolla una relación en la que ambos protagonistas comparten los sentidos» con la intención de «reconectar con lo humano». Junto al calor abrasador que inundaba la  representación, Reyes ha confesado sentir el calor del público y esa «conexión humana» que la obra intenta reencontrar. «Es el primer espectáculo de la compañía y la tercera vez que lo representamos» asegura Reyes que agradece la «buena recepción» del público abulense.
¡Y yo con estos pelos! Por su parte, la compañía Depáso, formada por los artistas José Cerecedo y Clara Larcher, ha presentado el espectáculo La trottola (peonza en italiano).
Inicialmente, Larcher, sola en el centro del escenario, bajo una estructura piramidal de cuyo centro colgaba una cuerda, se ha presentado con la cabeza completamente enroscada entre las fibras de una gran soga. Tras unos segundos en los que solo se veía a Larcher entre sonidos de agua goteando, Cerecedo ha entrado arrastrándose acrobáticamente alrededor de ella. Tras una serie de movimientos espasmódicos, Larcher  ha enganchado a Cerecedo (que llevaba una argolla colocada en lo alto de su gran moño)  de la cuerda central y este se ha puesto a bailar en círculos (como una peonza) y a hacer acrobacias aéreas, desafiando los límites de la gravedad y de la raíz de sus cabellos. Un espectáculo poético y peliagudo que no ha dejado indiferente a nadie.