El 34% de los residuos del contenedor amarillo es 'impropio'

M.M.G.
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En 2018, los abulenses depositamos en los cubos destinados a envases, latas, bricks y plásticos 1.293.460 kilogramos, de los que un tercio eran elementos que no deberían estar ahí

El 34% de los residuos del contenedor amarillo es 'impropio' - Foto: David Castro

Reciclamos mucho y bien, pero podríamos hacerlo aún mucho mejor. Porque si bien la inmensa mayoría de los abulenses tiene claro en qué contenedor debe depositarse cada residuo, aún son muchos los que terminan deshaciéndose de ellos de manera equivocada. 
Ocurre, por ejemplo, con los residuos que deben ser depositados en los contenedores amarillos: aquellos en los que se reciclan exclusivamente envases, bricks, latas y plásticos.
Según los datos facilitados por la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Ávila a este diario, el 34 por ciento de los residuos que los abulenses depositamos el año pasado en alguno de los 900 contenedores amarillos con los que cuenta la ciudad (que se suman a los 1.700 contenedores de fracción resto y los 350 de papel y cartón) fueron catalogados como ‘impropios’, es decir, material que no debería encontrarse en esos contenedores.
Ropa, restos orgánicos, papel y cartón, vidrio... terminan en no pocas ocasiones en unos contenedores dedicados específicamente a plásticos y envases y en los que el año pasado se depositaron en Ávila en total 1.293.460 kilogramos, entre los que, eso sí, se encontraba ese tercio de material impropio.
Este servicio de recogida (el de los contenedores amarillos) comenzó a funcionar en Ávila en el año 2004, como nos confirma PabloFuentes, jefe de Servicio de FCC, la empresa concesionaria de la recogida para Ecoenves, la organización sin ánimo de lucro responsable de la gestión de este tipo de residuos.
Desde entonces, los abulenses hemos ido aprendiendo y mejorando nuestra manera de reciclar, adaptándonos a las novedades que se han ido introduciendo, como por ejemplo, la apertura de una segunda boca para depositar los residuos en unos contenedores que a diferencia de los de restos orgánicos siempre están cerrados. «Esto es así por mandato de Ecoenves», nos explica Fuentes, que aclara que el motivo es, precisamente, tratar de reducir la cantidad de impropios que caen en ellos. «Se supone que si el contenedor estuviera abierto, la gente echaría aún más cosas de las que no se debe», reflexiona el jefe de Servicio de FCC.