Las Tenerías se acercan a los 1.500 visitantes

B.M
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Tras el cierre provocado por la crisis sanitaria, de nuevo son posibles las visitas a un recurso turístico llamado a ir ganandoespacio en el mapa turístico de la ciudad

Las Tenerías se acercan a las 1.500 visitas - Foto: David Castro

Las Tenerías han sido uno de los recursos turísticos que han tenido que cerrar sus puertas por la crisis sanitaria, lo que hace que se acerque a cumplir el año tras su apertura dejando atrás 70 días en los que no ha podido estar disponible para los visitantes. Pero ahora, ya otra vez abiertos, vuelve a ser una posibilidad para los turistas y los abulenses que quieran conocer un poco más la historia de la ciudad y las culturas que han hecho que hoy en día sea un emblema.
Carlos López, concejal de Turismo, explica que en los siete meses que pudieron estar abiertas se alcanzaron casi las 1.500 visitas, 684 de ellas durante el pasado mes de agosto. Fueron precisamente, agosto, septiembre y octubre cuando más visitantes atravesaron sus puertas. Un tiempo que puede regresar en los próximos meses. 
Lo que busca quien visita las Tenerías, argumenta, es un «entorno abierto, natural y, sobre todo, cerca de la Muralla. Mucha de la gente que visita la Muralla y que sale por el puente Adaja lo que hace normalmente es bajar a las Tenerías y ver, disfrutar. También es un sitio muy agradable porque está techado. Es un momento de descansar y ver algo nuevo, algo céntrico y que está muy cerquita de la salida de la Muralla, que también es un valor añadido».
Por tanto, los visitantes se sienten atraídos por el entorno natural, al lado del río, y esa imagen de «donde antiguamente, del siglo XIV al XVI, se curtía piel y donde vivían aquí artesanos y, sobre todo, una comunidad judía bastante grande. Se encargaban de curtir la piel y luego de teñirla. Son restos arqueológicos que muestran cómo vivían los artesanos de la época y, sobre todo, situados en el puente Adaja, al lado del arrabal de San Segundo, que era una zona de artesanía, muy cercana al río para utilizar el agua para poder curtir bien las pieles porque era muy duro y era fácil utilizar el agua».
Esa imagen la pueden volver a tener ahora los visitantes a través de los restos que en su día se recuperaron en un yacimiento «totalmente accesible» que tiene tres dimensiones puesto que se puede ver «tanto desde abajo como desde arriba y desde la pasarela. Tiene distintas visiones y es un entorno muy bonito para ver junto a la Muralla, teniendo la ermita de San Segundo y los Cuatro Postes».
A este recurso se acerca todo tipo de público, comenta Carlos García, desde familias a parejas sin hijos o parejas jubiladas, lo que hace que acuda gente de edades muy variadas.
Y aunque ahora no sea el momento más oportuno para hablar de ello, teniendo en cuenta la crisis sanitaria que aún se está atravesando, desde el Ayuntamiento no se descartan actuaciones en el futuro. La teniente de alcalde de Turismo, Sonsoles Prieto, habla de posibles actuaciones en accesibilidad y nuevas excavaciones en la parte que queda, aunque también reconoce que «ahora el presupuesto se tiene que centrar en lo que hay que centrarse, que es en la reactivación económica de la ciudad. No es tan prioritario intervenir aquí como en otros aspectos de nuestra economía pero no se descarta porque algo más tiene que haber».
Aún así, no duda en hacer un buen balance del año con un espacio «que ha tenido afluencia, los abulenses lo están empezando a conocer y ejercen como embajadores para recomendarlo a los turistas. Además hemos hecho distintas iniciativas con el 1.131, que hicieron visitas culturales aquí, y a los colegios se les ha informado que estaba abierto y la entrada es gratuita». También la semana que se celebra alrededor de la memoria del holocausto judío en enero llevó a organizar visitas guiadas a un  espacio que se quiere «promocionar» porque creen que «en el momento en el que vivimos ahora es el sitio ideal para venir a visitar con mucha seguridad. Completa la ruta de Muralla, una vez que están en el puente Adaja, bajar aquí son dos minutos, puedes descansar, tienes sitios donde sentarte, estás al lado de la ribera del Adaja, la fauna y la flora son impresionantes y creemos que es un sitio que poco a poco tiene que ir entrando en el mapa turístico de la ciudad. Somos la ciudad de las tres culturas y creo que la judía tal vez sea una de las menos visibles a fecha de hoy en nuestra ciudad y hay que posicionarla porque un espacio como el que tenemos aquí no lo hay en cualquier sitio», concluye.