Erdogan se planta contra Grecia

Agencias
-

El presidente turco apunta que no aceptará que la nación helena saque «beneficios» de la UE a cuenta de la presión migratoria, al tiempo que insta a la OTAN a ofrecer un apoyo inmediato

El mandatario otomano (i) es recibido por los máximos dirigentes comunitarios, Charles Michel y Ursula von der Leyen - Foto: POOL

Mientras la frontera terrestre entre Grecia y Turquía vivía ayer una jornada de relativa calma, sin apenas intentos de cruce de los miles de migrantes apostados desde hace más de una semana en el cruce de Kastanies, la tensión se desplazaba a Bruselas, donde el presidente del país otomano, Recep Tayyip Erdogan, abordó con las autoridades comunitarias la crisis humanitaria que se vive en su nación con un claro discurso: no permitirá que Grecia logre beneficios de la UE por la situación actual.
Antes de su encuentro con el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, y la de la Comisión, Ursula von der Leyen, Erdogan exigió que la OTAN muestre se solidaridad con Turquía por su papel en Siria. «Esperamos el apoyo concreto de todos los aliados en esta lucha que lleva a cabo Turquía con gran sacrificio en Siria», subrayó, un respaldo que, a su juicio «debe ser ofrecido sin retraso».
Asimismo, lanzó un mensaje de aviso al Gobierno heleno, para recalcar que no aceptará que su vecino, con el que se ha enzarzado a cuenta de la presión migratoria, saque beneficios por la gestión de los refugiados, en referencia al anuncio de la UE de que movilizará 700 millones de euros y centenares de efectivos de Frontex para defender la frontera.
A pesar del tono amenazante del mandatario turco, Michel destacó que, desde Bruselas, «existe voluntad de tener un diálogo directo, abierto, para ver cómo podemos, de forma concreta, de una y otra parte, aplicar el acuerdo UE-Turquía en materia de migración».
«Tenemos diferentes opiniones sobre varios asuntos», insistió el mandatario belga, que se mostró esperanzado en «superar los distintos problemas» entre las partes.
«Para mí es importante que haya un consenso claro para reducir la tensión y la presión en la frontera con Grecia», señaló, por su parte, Von der Leyen, quien trató de rebajar la tensión apelando a que el derecho a solicitar asilo se respete en la frontera grecoturca, al tiempo que instó a que se investigue la violencia contra los refugiados por parte de las Fuerzas de Seguridad helenas.
«Tanto las fronteras europeas como los Derechos Humanos deben protegerse. Ambos van de la mano», subrayó.


Acogida

Por otro lado, anunció que Francia, Alemania, Portugal, Finlandia y Luxemburgo se han ofrecido a acoger un número indeterminado de refugiados menores no acompañados presentes en las islas griegas, cuya situación tildó de «preocupante», y señaló la necesidad de contar con un proceso «sistemático y confiable» para abordar los casos de estos niños.
Desde Berlín, el Gobierno de Angela Merkel consideró esta medida como parte de una «solución humanitaria» y compartida de forma «voluntaria» entre socios de la Unión Europea. Además de una decisión que «apoya a Grecia» ante el gran desafío que supone para ese país la llegada a su territorio de miles de migrantes.