El erotismo tardío de Picasso

Agencias
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La pasión frenética del genio malagueño llega a Valencia con un recorrido por el imaginario creativo de sus últimos años, con el deseo como punto de partida y la idea de que el arte es un vehículo para el placer

El erotismo tardío de Picasso

Los últimos años de vida de Pablo Picasso son gran motivo de interés, no solo porque no dejó de crear, sino porque dio una lección y siguió desafiando a sus contemporáneos. 
Ahora, la Fundación Bancaja de Valencia invita a «volver a espiar» esta tardía etapa del malagueño con una exposición que reúne un total de 228 grabados, entre 1961 y 1972, centrados en el erotismo y que plasman su idea de que el arte es un vehículo para el placer, sea con La Celestina, Adán y Eva o Las Meninas.
Picasso. Modelos del deseo está abierta hasta el próximo 1 de marzo, y se nutre, además de sus obras, de una selección de 35 fotografías de los fondos del Museo Picasso de Barcelona tomadas al artista tras la Segunda Guerra Mundial.
El erotismo tardío de PicassoEl erotismo tardío de PicassoBajo la potente imagen del pintor con la lechuza que ilustra la muestra, Fundación Bancaja se llena con sus suites 347 y 156, algunas de sus piezas más intensas, en un ciclo «verdaderamente frenético» en la cima de su capacidad creativa, donde introdujo el humor y rozó lo grotesco «con la misma obsesión que cuando era joven», según detalla el comisario de la exhibición, Fernando Castro.
El recorrido por la exposición comienza con un grabado de Adán y Eva, que refleja el potencial imaginativo de Picasso con respecto al sexo y el placer.
Este primer bloque incluye también una selección de la serie del circo, que se pone en diálogo con las series de Rafael y la Fornarina y el perfil de Degas que entra al burdel como un voyeur, además de algunas obras que ofrecen la revisión de la historia del arte, con una interpretación de Las Meninas.
El erotismo tardío de PicassoEl erotismo tardío de PicassoTodas las obras plasman el vigor de un Picasso ya octogenario y distante de las corrientes artísticas de la época. Pero, sin duda, el componente erótico protagoniza la mayoría de los grabados, con escenas sexuales donde los personajes se entregan al deseo y al placer corporal. 
Como colofón, Modelos del deseo se completa con instantáneas que sacan a la luz al artista más personal, siempre en sus estudios. Las firman fotógrafos de la talla de David Douglas Duncan, André Villers, Jacqueline Roque, Robert Capa, Edward Quinn, Michel Sima, Lucien Clergue o Roberto Otero.
De la imagen al vídeo, la muestra rescata tres filmaciones con Picasso como protagonista, siempre enfrascado en el proceso de creación: Pablo Picasso a Vallauris (1954), de Luciano Emmer; Guerre, paix et amour (1972), de Lucien Clergue, y El Misterio Picasso (1956), de Henri-Georges Clouzot.
Con estos ingredientes, el malagueño reinventó su imaginario incluso a los 90 años. «Fue capaz de rescatar energía de un pozo inagotable de imaginación», alaba el comisario, recordándolo como «un viejo que nunca dejó de aprender».