Monitores rurales en Aldeanueva de Santa Cruz y La Aldehuela

I.Camarero Jiménez
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El Centro de Desarrollo Rural Almanzor ha contado con la ayuda de Bankia en Acción para hacer realidad un proyecto que se extenderá a Umbrías y que quiere matizar la soledad en los pueblos

Monitores rurales en Aldeanueva de Santa Cruz y La Aldehuela

El Centro de Desarrollo Rural Almanzor que opera en la comarca de El Barco, Piedrahíta y Gredos, sigue trabajando para hacer algo más fácil la vida a los habitantes de los municipios de esta comarca. Es por eso que ha puesto en marcha este año un proyecto que comenzó a gestarse el año pasado y gracias al cual dieron los primeros pasos de un servicio de lo que ha dado en llamar «monitora rural», realmente debería ser monitoras rurales pues de momento son dos las personas que dan forma a esta iniciativa con la que atienden a una veintena muy larga de personas.
El proyecto se ha desarrollado en varias fases, una primera de captación de necesidades, de ver dónde y para qué les necesitaba la población en principio más vulnerable, como pueden ser los mayores. Ayudarles en tareas cotidianas, en resolución de trámites y ante todo, acompañarles, hacerles salir a la calle, que socialicen. Ser más un compañero y casi un amigo que un monitor. Lorena y Charo han sido las elegidas para esa ‘monitorización’ de quienes lo necesiten.
Su labor se desarrolla en dos pequeños pueblos de la zona, el La Aldehuela y Aldeanueva de Santa Cruz, cada una de ellas es de uno de estos pueblos pero se los han intercambiado para la ocasión.
Monitores rurales en Aldeanueva de Santa Cruz y La AldehuelaMonitores rurales en Aldeanueva de Santa Cruz y La AldehuelaRelata Lorena que vive en La Aldehuela pero trabaja en el otro municipio que para ella es algo «muy lindo» y que le llena sobremanera, una experiencia útil y única que eso sí, ha tenido que parar en cierto modo durante el confinamiento porque no se podía acudir a las casas de quienes han demandado el servicio. Durante ese tiempo ha sido más virtual, más telefónico.
La idea inicial era centrarse sobre todo en la gente mayor, aunque ahora también trabajan con los más pequeños para los que se han adaptado clases de yoga con las que están encantados. Evidentemente los mayores preocupan más, hay que hacerles salir de casa, que paseen, que «nos cuenten su día a día, si  han trabajado en el huerto, si les preocupa algo...». No es una cuestión de sentarse junto a ellos y que te cuenten, no. Es hablar en ese «tú a tú», acercarse. Lo hacen dos días a la semana y con una duración de dos horas cada día.
Tras el parón de la covid-19 han recuperado el pulso y siguen con esta labor, aunque es muy probable que paren en verano porque los pueblos son diferentes en esta época, «vienen las familias y los mayores no están tan solos», cuenta. Pero a la vuelta de la normalidad, en septiembre continuarán con una tarea que, estima Lorena, «aunque sea pequeña, es una posiblidad además de encontrar empleo en nuestros pueblos». La intención es que sea Umbrías el tercer pueblo que estrene monitora rural. 
En principio «todo el mundo te dice que no necesita nada», pero luego «te pones a hablar e igual estás tres cuartos de hora charlando», en eso también consiste esta iniciativa. Por cierto, una idea que ha contado como en otras ocasiones, con el apoyo de la sucursal de Bankia en El Barco de Ávila y que finalmente ha recibido 2.000 euros de Bankia en acción.
Desde el Centro de Desarrollo Rural su responsable, Nicolás Hernández, explica que el proyecto nació «por la inquietud de una alcaldesa que estaba percibiendo necesidades en algunas unidades familiares en temas de soledad, no sólo de personas mayores, también de algunas personas con discapacidad». Primero hubo que tantear la situación, percibir las necesidades y también presentar a la monitora, tenían que empatizar. Se trataba de ayudarles en algunos trámites o llevarles medicinas e incluso si había que acercarles en coche a algún sitio. Al final la iniciativa ha resultado ser del agrado de todos, «muy gratificante» para las monitoras: «Hacemos actividades con ellos, pero al final lo que más les importa es que les visitemos, que toquemos a su puerta».
En números asegura que al principio se reunieron con cerca del 60% de la población de estos pueblos, «mantuvimos contacto después con el 40% y al final el trabajo directo es con el 30%». Por supuesto están en contacto con los CEAS y otros organismos como los sanitarios porque así «lo que no detecta uno, lo detecta otro» y la población está más protegida. Aunque las relaciones son diferentes «yo no soy una autoridad, mi relación con ellos es diferente, es más ese tú a tú», una grata compañia.