Entrevista con la psicóloga Esther García-Rosado

P.R.
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«El ser humano tiene el poder de la adaptación para la supervivencia, y espero que confiemos en él, todos»

Entrevista con la psicóloga Esther García-Rosado - Foto: Isabel García

Esther García-Rosado y Medina es una psicóloga clínica abulense, especialista en ansiedad y estrés. En la siguiente entrevista analiza los problemas psicológicos que han surgido con el COVID-19 y  por el consiguiente confinamiento en nuestros hogares.  De todas formas es optimista porque afirma que «el ser humano tiene el poder de la adaptación para la supervivencia, y espero que confiemos en él, todos».

 

Como todos los sectores sanitarios también ustedes los psicólogos han tenido que cerrar sus consultas ¿A partir de qué momento las han abierto?

Las consultas de psicología que están registradas como centro sanitario, como es el caso de la mía, en ningún momento han estado cerradas por ley, no obstante, una vez declarado el estado de alarma, se informó a los pacientes de las medidas a tomar pautadas por el Ilustre Colegio de Psicólogos de Castilla y León, y de la opción de continuar su tratamiento con telepsicología preferentemente. Un vez que hemos entrado en la desescalada, la gente ha vuelto poco a poco a pedir atención presencial.

 

En estas semanas de confinamiento aunque las consultas no han estado abiertas a sus pacientes, sin embargo si han seguido trabajando a través de lo que llaman la telepsicología ¿Ha ayudado mucho a los pacientes este sistema de atención? ¿Puede ser una salida para el futuro inmediato para el sector?

Desde mi experiencia, ha ayudado mucho, cierto que el cambio ha sido importante tanto para el paciente como para el psicólogo, ya que  se pierden vías de comunicación (gestos, miradas…), pero aquellos que optaron por esta modalidad están muy satisfechos. Respecto al futuro se debería de tomar como una opción para llegar a más gente, insisto que la preferencia es presencial, pero para aquellas personas que por distancia, tiempo, enfermedad, incapacidades físicas no pueden acudir presencialmente…va a ser una buena alternativa. Además, para aquellos pacientes que por una etapa de su vida o circunstancia no pueden seguir su tratamiento, optar a continuar con su psicólogo, con el que ya hay una relación terapéutica, es muy importante, y poder disminuir el riesgo de abandono.

 

¿Este encerramiento ha afectado mucho a la salud mental de los abulenses?

Evidentemente, ante cualquier situación de cambio vital, ante el cual el ser humano percibe que no tiene recursos de afrontamiento va a generar respuestas emocionales.
Han sido y son, tiempos de incertidumbre, de peligro y amenaza, de cambio, de estrés, de anticipación de consecuencias negativas…Al que todos hemos debido de adaptarnos y procesar. Sin olvidar, que aquel sector de la población que ya arrastraba trastornos psicológicos o conflictos sin resolver,  se han visto incrementados. Por ejemplo, una persona con un trastorno obsesivo-compulsivo de limpieza se ha visto disparado, hipocondrías, agorafobias, conflictos laborales, de pareja…
Por otro lado, hay muchos abulenses que no solo han vivido el confinamiento, sino que han tenido sus propias experiencias con el COVID-19, enfermos que se  han enfrentado a una enfermedad desconocida sin saber sus consecuencias, el personal sanitario sobreexpuestos y tomando decisiones dramáticas, profesionales de distintos sectores corriendo un riesgo para con ellos y sus familias, personas con duelos nunca imaginados...Lo nunca vivido por ninguno de nosotros.

 

¿Cuáles han sido los problemas comunes psicológicos que más han surgido?

Como bien le decía, respuestas emocionales de adaptación que cursan con malestar como ansiedad, ira, depresión, miedo mucho y lógico, incremento de conflictos o anticipaciones de consecuencias negativas, muchas de ellas por desgracia, reales. La soledad y perdida de refuerzos sociales…

La salida, después de tantos días de confinamiento, ¿cómo debe afrontarse? Porque hay gente que tiene miedo a salir a la calle.  

Con cautela, una palabra que debemos de incorporar en nuestro vocabulario, ni miedo ni la falta del mismo. Aquellos que tienen miedo a salir a la calle, es lógico también, unas veces es provocado por el propio contagio al COVID-19, y otras por enfrentarse a una realidad conflictiva muchas veces para ellos. Yo les pautaría recursos de control en la pautas de prevención que hemos aprendido y por otro lado que todo conflicto que no se resuelve, se cronifica.

 

Los duelos siempre son duros para quienes los pasan. Pero en situaciones como las generadas por el COVID-19 en la que no has podido despedirte de tu ser querido, ni siquiera verlo, ¿como afecta a las personas? ¿Pueden quedar secuelas psicológicas para el futuro para quienes lo han pasado?

Creo que profesionalmente va a ser una de las graves secuelas del covid-19, como el estrés post traumático lo fue del 11M, Confluyen una serie de factores que precipitan a la dificultad del proceso de duelo.
Han sido ‘Duelos sin despedida’, el no poder ver el cuerpo hace que se vivencie la irrealidad del hecho, son muertes no vividas. 
La deshumanización en todo el proceso, soledad en el entierro, no poder compartir el dolor con gestos sociales de apoyo, como los abrazos. Sabemos culturalmente de la importancia de los rituales en la elaboración del duelo, bien sean basados en creencias o no…
Queda mucho trabajo profesionalmente, en reestructurar estos duelos para que no sean patológicos y fomentar las capacidades de resilencia.
 

Otro de los problemas también lo sufren las personas con trastornos obsesivos compulsivos de limpieza. Ante esta situación lo tienen que estar pasando realmente mal   ¿Cómo pueden afrontar este problema?

Pidiendo ayuda profesional. Quizá sea el momento de resolver un problema que arrastrábamos y nos está limitando. Estos días he recordado cuando el accidente aéreo de Canarias, un paciente con fobia a volar que trataba en ese momento que me decía «Ves, volar es peligroso». Pues ahora con el TOC de limpieza nos va a pasar a los profesionales lo mismo, nos dirán «Ves te puedes contagiar», habrá que trabajar parámetros de intensidad, frecuencia y duración para que el comportamiento se adapte a esta normalidad que vivimos.