13 años tras la pista de Madeleine

SPC
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La Policía nunca ha dado carpetazo al caso de 'Maddie'. Ahora, un vuelco en la investigación coloca a un delincuente alemán en el punto de mira como presunto autor del secuestro y asesinato de la pequeña

Los padres de la pequeña llegaron a ser sospechosos en ciertas investigaciones. - Foto: Steve Parsons

Hace poco más de 4.745 días con sus 4.745 noches que la pequeña británica Madeleine McCann desapareció del apartamento en el que dormía la noche del 3 de mayo en Praia da Luz, en el Algarve portugués. Nunca se ha sabido qué sucedió y nunca se ha llegado a cerrar el caso que, cada cierto tiempo, se aviva con alguna sospecha o sospechoso.
Y eso es lo que ha ocurrido estos días después de que, hace poco más de una semana, la Fiscalía de la ciudad de Braunschweig, en Alemania, anunciara que estaba investigando la relación de un ciudadano germano de 43 años, identificado como Christian Brückner, con el presunto secuestro y asesinato de la niña de tres años a la que se perdió el rastro en 2007. Pocos días después, la Justicia daba por hecho que la menor habría fallecido, pero quiso indagar en el nexo entre la menor y el sospechoso, que actualmente está cumpliendo condena por otros delitos y acumula múltiples penas por crímenes sexuales. 
La investigación, en la que ha estado implicada también Scotland Yard y la Policía portuguesa, pudo ubicar al sospechoso en territorio luso a través de una llamada de teléfono que recibió el día de la desaparición de la niña. La conversación se produjo desde un número portugués y ahora se intenta identificar al interlocutor como testigo o como posible colaborador.
Según la Oficina Federal de Investigación Criminal (BKA) alemana, el actual sospechoso residió regularmente entre 1995 y 2007 en el Algarve, entre otros lugares, y durante varios años estuvo en una casa situada entre las poblaciones de Lagos y Praia de Luz. 
Al parecer, el hombre sobrevivía con trabajos eventuales, sobre todo en el sector hostelero o en empresa de catering, pero existen indicios, según los investigadores de la BKA, de que conseguía también dinero  robando en hoteles y residencias vacacionales y con el tráfico de estupefacientes.
La familia de la niña, que nunca ha perdido la esperanza en que se esclarezca este caso recibió con cierta esperanza esta nueva línea de investigación. «No puedo recordar un momento en el que la policía haya sido tan específica sobre un individuo en los últimos 13 años», decía poco después el portavoz de los McCann, Clarence Mitchell, que adelantó que los investigadores buscan detalles específicos sobre los movimientos de Brückner en el momento de la desaparición.
Las policías alemana, británica y lusa creen que los testigos son claves en este momento para tratar de aclarar dónde estuvo el sospechoso el día de la desaparición de la pequeña entre las nueve y las diez de la noche. Se han difundido, asimismo, fotos de dos vehículos Jaguar XJR 6 de color oscuro y una furgoneta Volkswagen T3 Westfalia de color claro, con la que el actual sospechoso aparentemente pudo secuestrar a la niña.
Una de las claves de esta inviestigación reside en la larga conversación que Brückner mantuvo con su móvil dotado de una tarjeta de prepago con alguien que no ha podido ser identificada hasta ahora, aunque se conoce el número de la recepción de dicha llamada.

 

Otros casos

La desaparición de la pequeña Madeleine podría no ser el único caso sin resolver vinculado a este depredador. A raíz de las noticas de estos días, una mujer irlandesa que sufrió una violación en Portugal en 2004 ha pedido a las autoridades que investiguen también su caso, pues cree que el nuevo sospechoso puede ser su agresor.
En una entrevista con el diario The Guardian, Hazel Behan relataba esta semana que fue violada en su apartamento de Praia da Rocha, donde trabajaba por aquel entonces y que está situada a unos 30 minutos en coche de Praia da Luz.
El presunto agresor no fue nunca capturado, pero Behan, quien reside ahora en Irlanda con su marido y dos hijos, cree que las circunstancias que rodearon su violación coinciden con otro asalto sexual cometido por el nuevo sospechoso de la desaparición de la niña McCann.
Y es que, el pasado mes de diciembre, el mismo tribunal que ahora le investiga le acusó de haber violado y robado en 2005 a una mujer estadounidense de 72 años también en Praia da Luz.
«Mi cabeza estalló cuando leí cómo había atacado a aquella mujer, tanto las tácticas y los métodos que usó, las herramientas que llevaba, cómo lo tenía todo perfectamente planeado. Vomité, sinceramente, pues al leer sobre ello me recordó mi propia experiencia», relató Behan a The Guardian.
La víctima estaba a punto de cumplir 21 años cuando sufrió la violación y relató cómo los días previos al ataque tuvo la sensación de que alguien había entrado en su apartamento, pero no lo denunció.
Poco después, especificó, «alguien» le despertó una madrugada «llamándome por mi nombre»: «Me giré y ahí de pie estaba un hombre enmascarado vestido con mallas, con un machete en la mano de unos tres centímetros de ancho». 
La irlandesa asevera que comunicó a la Policía portuguesa que el agresor le habló en un inglés con acento alemán, que tenía una altura de en torno a 185 centímetros, «cejas rubias» y ojos de un color «azul penetrante, incluso en la oscuridad», así como una «marca de nacimiento o tatuaje» en el muslo derecho, características que coinciden con la descripción de Brückner efectuada por medios alemanes.
La mujer critica las pesquisas posteriores de la Policía lusa y asevera que «si hubiese hecho su trabajo para investigar lo que me pasó, si este es de verdad el hombre que atacó a la mujer americana y secuestró a Madeleine, podrían haber evitado el caso y la pequeña estaría ahora en casa con sus padres», lamenta Behan.
Nadie sabe adónde conducirá esta nueva pista. Hasta ahora, la investigación en torno a Maddie ha desembocado en más de 2.000 diligencias policiales, 500 búsquedas en la zona y más de 10.000 páginas de un proceso que, sin embargo, no se ha logrado cerrar aún.