El 'estado mayor' sanitario en la guerra contra el Covid-19

Ical
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Al frente de 36.000 profesionales que dan la batalla contra el coronavirus, la Junta se ha adaptado para doblegar a la enfermedad

La consejera de Sanidad preside el comité de expertos que asesoran contra el coronavirus. - Foto: Ical

En Castilla y León la batalla contra el Covid-19 la libra un regimiento de 36.000 profesionales sanitarios, que trabaja día a día bajo las órdenes del ‘Estado Mayor’ que diseña las estrategias para ganar la guerra contra el Covid-19, el mayor enemigo sanitario, social y económico al que se enfrenta el mundo. Este Alto Mando se encarga de planificar cada paso para responder al Covid-19 que entró de súbito con mil batallas simultáneas: el déficit de profesionales, carencias en la financiación sanitaria o la reordenación que, con un pilotaje en Aliste, queda en segundo plano.
En la primera línea, para neutralizar el enemigo, está el Consejo de Gobierno, que se reúne los jueves -aunque está en permanente contacto mediante videoconferencia-, con el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, al frente, que es quien tiene la última palabra sobre las decisiones de calado.
En realidad, toda la Administración autonómica ha tenido que reconvertirse en apenas un mes para dar respuesta a los diferentes frentes de esta guerra: obviamente Familia, con la situación de las residencias de mayores y la renta de ciudadanía como prioridad; Industria y Empleo, que tiene que resolver un tsunami de ERTE y que, a través de Comercio, ha buscado proveedores para los suministros de los profesionales; Educación, para intentar acabar un curso atípico; Presidencia, en la coordinación de la estructura territorial y Transparencia para tener una foto fija de la situación.
Sin embargo, el principal frente de batalla es el sanitario y para organizar estas trincheras se ha creado un ‘Consejo de Gobierno de Crisis’ que permite tomar decisiones inmediatas y coordinar los esfuerzos. En él participan tanto el presidente, como el vicepresidente, Francisco Igea, y los consejeros más relacionados con la crisis: Economía y Hacienda, Fomento y Medio Ambiente y Sanidad, Carlos Fernández Carriedo, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y Verónica Casado.
Este gabinete de crisis se reúne todos los días a media tarde o a última hora, a través de dispositivos tecnológicos y de ahí salen las decisiones fundamentales y las cotidianas –reparto de mascarillas o reposición de pijamas-. Es también, donde se marca la estrategia de comunicación que el director de Comunicación, Julio López, implementará.
En la Consejería de Sanidad recaen las principales decisiones y armas para ganar esta guerra. Casado tiene su propio estado mayor que se reúne a diario, a las 9 horas, y del que forman parte los directores generales, la gerente de Emergencias, Flor de Castro, y el responsable de UCI, Jesús Blanco, entre otros. Con ellos, traza la estrategia y fija el trabajo.
El otro apoyo son los gerentes provinciales de Sacyl, con quien mantiene una reunión semanal telemática. En esta estructura, ejerce un papel central el responsable de la Gerencia Regional de Salud, Manuel Mitadiel, correa de transmisión y que da las instrucciones directas en materia de personal. Asimismo, sobre él descansa la coordinación con la Gerencia de Servicios Sociales y otras instituciones.
La batalla tiene otros generales con tareas bien definidas. Así, la Secretaría General de Sanidad, bajo el mando de Israel Diego, es la encargada de las compras en España y terceros países, apoyada por Fomento y Medio Ambiente, con quien organiza los transportes, la contratación de emergencia de servicios y suministros, y la logística.
Desde la Dirección General de Planificación y Asistencia Sanitaria, Alfonso Montero coordina el desarrollo de protocolos de atención a los pacientes. Sobre este departamento recae la monitorización y distribución de los recursos asistenciales, la organización de los equipos Covid y las decisiones de compra de los kits y la maquinaria. Suya es  la estrategia de atención psicológica y el plan de humanización.
De los 36.000 soldados se encarga la Dirección General de Profesionales, con Mercedes Pérez. Ahí se definen los protocolos de protección y aislamiento para profesionales y colabora en los requisitos técnicos para la fabricación de EPI.
La Dirección General de Salud Pública, bajo el mando de Carmen Pacheco, ha sido vital en la primera fase y ahora coordina el grupo de expertos y otro interdepartamental.
María Ángeles Cisneros y la Dirección General de Infraestructuras y Tecnologías de la Información ha sido esencial para preparar instalaciones para la ampliación de unidades de críticos, la compra de suministros y de equipamiento médico.
La Dirección General de Sistemas de Información, Calidad y Prestación Farmacéutica está jugando un papel relevante a la hora de poder analizar la situación diaria y establecer canales de información robustos y rigurosos para tener al momento información detallada sobre lo que sucede en los centros hospitalarios y en centros de salud.
De la Gerencia de Emergencias depende el Centro Coordinador de Urgencias y el número 900 de atención a Covid.
Protección ciudadana.

Otro flanco importante lo cubre la Agencia de Protección Civil, que dirige Irene Cortés Calvo, que desarrolla el sistema de protección ciudadana que permite gestionar los recursos necesarios para atender a las situaciones de emergencia, asistencia ciudadana o calamidad pública.
La evolución ha provocado la creación de un protocolo de coordinación específico con la Consejería de Familia y la Delegación del Gobierno para dar la batalla en residencias de mayores y discapacitados.
Por su parte, la Consejería de Economía y Hacienda juega un papel clave en la coordinación del tejido industrial para adaptar sus líneas de producción.
Ante una guerra atípica y con un enemigo invisible golpeando duro, los ejércitos han cambiado el caqui por la bata blanca; las bombas, por respiradores; y las balas, por lejía.