La factura física del confinamiento

A.S.G.
-

Las clínicas de fisioterapia reabren sus puertas con una fuerte demanda. «La inactividad se ha notado» explica César Galán en un regreso marcado por las medidas de protección

La factura física del confinamiento

Poco a poco las distintas profesiones y sectores vuelven a la actividad. Regresan a la realidad, pero no a la normalidad, no al menos la que todos entendían como tal hace apenas unos meses, cuando la fisioterapia se hacía ‘piel con piel’. Eso, de momento, queda para el pasado. Ahora el tacto ha quedado detrás de un guante, el que distancia, entre otras muchas cosas, al paciente de su fisio, obligado a recuperar la actividad bajo el condicionante del COVID-19, el mismo que ha llevado a todas las profesiones a replantearse sus usos y costumbres. «No queda otra, toca adaptarse» asume César Galán, responsable de Clínica de Fisioterapia y Osteopatía César Galán. No tenían la obligación por decreto de cerrar con el estado de alarma pero la responsabilidad les llevó a hacerlo. Ahora, desde el pasado lunes, tratan de recuperar el ritmo. Y trabajo no les falta. «Se notan estos días metidos en casa». Hay dolencias que tratar aunque lo hacen detrás de una mascarilla y bajo la protección de un guante.
Porque los protocolos son estrictos, tanto para ellos como para los propios pacientes. «Donde más se ha incidido estos días desde los Colegios Profesionales es en la necesidad de no hacer coincidir clientes en las salas de espera» explica en una medida que se está repitiendo en numerosos sectores profesionales. «Cuando damos la cita previa pedimos al paciente que venga con guantes y mascarilla. Si no lo tienen se las proporcionamos nosotros. La ropa se queda en la entrada, el calzado en la puerta y les damos una solución de gel hidroalcohólico para que se desinfecten los guantes al entrar» indica en un protocolo que se repite una y otra vez. Es el nuevo día a día, como la limpieza de su espacio de trabajo. «Hay que hacerlo entre paciente y paciente. Más o menos ya se hacía antes, pero ahora hay que ser exhaustivos y más intensos» comenta en una serie de actuaciones que lleva su tiempo.Los márgenes entre cliente y cliente han crecido.  A partir de ahí los protocolos se centran en ellos, los profesionales. Mascarillas, batas desechables y guantes, «un problema para mi trabajo», aunque a día de hoy ha sido la solución para su regreso. Tras la goma «se pierde el tacto. Las arrugas se hacen incómodas, la mano no pisa igual, no resbalan. Es más incómodo» reconoce César.
«Toca adaptarse» asume. Ya está en ello. «Al final te buscas las castañas. Buscas el guante que sea más apropiado, que te quede ajustado a la mano. Incluso te buscas uno con una talla menor a la habitual para que no te cree arrugas… Hay que buscarse la vida».
Y la vida vuelve a las clínicas de fisioterapia con todo tipo de necesidades. Que había demanda y necesidad de sus servicios se comprobó desde que abrieron sus puertas. «Después de tantas semanas cerrado, y era lo esperable, lo que estoy atendiendo es gente que durante el confinamiento ya tenía problemas y estaban a la espera de que abriésemos».
De momento «hay mucho trabajo». Porque los días en casa han pasado factura. «Después de casi dos meses metidos en casa se nota a nivel muscular». Gente con problemas cardiorespiratorios, circulatorios «han tenido un pequeño deterioro. Esa inactividad durante tantos días se nota tanto física como fisiológicamente. El cuerpo es muy listo y en cuanto dejas de utilizar determinadas estructuras o dejas de hacer una demanda de tendones o articulaciones, deja de mandar la nutrición necesaria y eso fisiológicamente tiene unas consecuencias».
A partir de ahora es una incógnita» vislumbra César, que además de fisio es un habitual del triatlón y las pruebas populares de atletismo. Y precisamente ese regreso de algunos a la actividad física ‘a la carrera’ puede tener sus repercusiones. «Estamos en esa fase en las que algunas personas se empiezan a dar cuenta de que los dolores que tenían quizás no son agujetas».