La comida rápida no cala en Ávila

I.Camarero Jiménez
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Escasos bares o restaurantes se aventuran a 'estrenar' este servicio, que es posible desde el lunes, salvo los que ya se dedicaban a ello y algunas ventas como La Colilla, La Tortilla o San Isidro

La comida rápida no cala en Ávila - Foto: David Castro

La desescalada en lo que a la hostelería se refiere daba este lunes un paso más sobre papel con la posibilidad de que los establecimientos pudieran preparar además de comida para llevar a domicilio, comida para recoger en el propio local por el cliente. Ejemplos en Ávila ciertamente hay pero la incertidumbre está latente y hace que los que se hayan ‘atrevido’ a preparar comida para llevar -al menos en la ciudad y alrededores- se puedan contar con los dedos de las dos manos. Algunos ya estaban y han ampliado a este servicio porque ya tenían en marcha la comida a domicilio, por ejemplo La Venta de La Tortilla,  Faema (El Cobijo), Catering Ávila Flanagans (que ya era su cometido antes del coronavirus) o el bar El Águila en la plaza de la Catedral y el único, éste último, que nos encontramos que presta este servicio en el centro de la ciudad. 
El jueves mismo,  La Venta de La Colilla abrió de nuevo sus puertas para ofrecer ambos servicios, a domicilio y para recoger. Sus propietarias Yolanda y María Jesús Rufes tenían claro que «por algo hay que empezar», además ambas son socias y autónomas y no tenían ayuda de ningún tipo y ningún ingreso y lógicamente «hay que salir adelante así que a ver cómo nos va», desde luego ganas tienen de empezar, máxime porque son nuevas en la hostelería, comenzaron el pasado mes de octubre y la ilusión pese a la crisis la tienen intacta y sobre la palestra tienen raciones para llevar, productos a la parrilla y su conocido cocido, asados o arroces (estos últimos por encargo). Confían en la apuesta, sobre todo de cara a los fines de semana. 
Tienen que empezar por algo porque de momento de otro modo no podrían abrir, «no tenemos terraza, aunque nos van a ceder un trocito del aparcamiento, pero claro eso hay que planificarlo bien».
 Y es que las ventas si parece que ven con buenos ojos esta posibilidad, como decíamos La Colilla se incorpora; la Venta de la Tortilla también amplía ahora a este ’take away’ pues ya lo llevaba a domicilio y también dará el servicio la Venta de San Isidro. Otro de los pueblos cercanos que cuenta con este servicio son Los Canteros, en Mingorría.
Los que amplían, ahora que pueden por la desescalada, a ese ‘listo para llevar’ son aquellos que ya disponían del servicio antes de la crisis y que ahora lo recuperan, es el caso de Las Recetas de Isa, en Agustín Rodríguez Sahagún. Con ellos hablamos porque están ahí desde el inicio del confinamiento, trabajando. La evolución no ha sido mala y han podido recuperar en estos últimos días a uno de sus trabajadores. Antes del estado de alarma eran cinco en plantilla, en el confinamiento, tres, las  personas empleadas y desde esta semana ya son cuatro.La situación ha cambiado, nos cuenta Rodrigo porque como «mediado marzo la gente prácticamente no salía de sus casas ni siquiera sabía que estábamos abiertos». Pidieron ayuda de algún modo para que los abulenses por el boca a boca o por redes sociales informaran de que este negocio estaba abierto  y poco a poco ha ido a mejor. Ahora la gente ha comenzado a recoger sus pedidos en el establecimiento, como antes de la crisis y ya la comida a domicilio ha quedado a un lado y siguen con la que era su tarea (salvo gente que lo necesita de verdad o vecinos del establecimiento que se lo dejan a la puerta si es preciso a no reparten). Poco a poco vuelven a la normalidad. Ahora bien extremando la higiene y respetando las distancias de seguridad 
También tras un tiempo cerrado vuelve al negocio El Pucherito, especialistas en comida para llevar.
Lo que no ha calado ha sido entre los negocios tradicionales, los que no lo hacían, no han dado un giro al negocio y están un tanto a la espera de volver al que era su cometido. De ello hablamos con el presidente de la Federación de Hostelería de Confae, con Víctor Gómez, quien achaca ese no sumarse al carro a la incertidumbre del sector.
Estima que hay que pensárselo mucho, que ahora «debemos empezar a ser más empresarios que hosteleros», cuadrar cuentas que ,por más que miran, no salen. No se vislumbran en positivo y es que estima que toda vez que «abres la puerta del negocio ya no hay vuelta atrás». Cuando abres empieza a contar «la máquina de gastos, si sacas a un trabajador del ERTE ya no puede volver a entrar y además hay que mantener el puesto de trabajo durante seis meses», es así.
Por supuesto dice «faltan protocolos de seguridad», no saben ciertamente cómo tienen que actuar: cómo y cuando desinfectar, EPIS.... Él, como hostelero que es, quiere abrir, claro que sí, pero pesa la falta de certezas. Cuando entremos en fase 1 (ya no podrá ser el día 11) podrán dar servicio de terraza «ahora al 50% no al 30%» pero si no puede haber desplazamientos entre comunidades no se puede contar con nuestro principal cliente «el de Madrid» y «sólo con el de Ávila, no vamos a llenar», tampoco se puede por limitación de aforos. 
A partir del día 25 de mayo  a la terraza se podrá sumar la apertura del local interior, pero también limitada por el aforo reducido. «Complejo», estima. Y luego, una vez que abras «tampoco sabes si el cliente va a responder». «La gente quiere salir, pero ¿quiere ir a los bares?». 
Confía en determinado público, a lo mejor los más jóvenes por ser más atrevidos, porque tienen menos riesgo con la enfermedad... Pero sólo a lo mejor porque ¿y si te contagias y contagias a un mayor? Además, Gómez apunta que aunque el es hostelero también es padre de familia y «sinceramente yo no voy a llevar a mis hijos a un bar, al menos de momento».
Como decíamos su intención es abrir, pero sin prisa, tiene terraza, bien situada por cierto, pero el día 11 además ya no se podrá poner en marcha, se aplaza puesto que seguiremos en la fase 0. 
A futuro tiene claro que el ‘take away’ y el reparto a domicilio son una opción, como la implantación de telecomandas, por ejemplo o incluso abrir una tienda on-line, pero de momento y dado que todo ello supone un desembolso económico, tendrá que esperar.