El pilar de las comunidades de vecinos

J.M.M.
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Aunque no han sido catalogados dentro de las actividades «esenciales» en el estado de alarma, los administradores de fincas están en contacto permanente con sus clientes para resolver sus problemas

El pilar de las comunidades de vecinos - Foto: David Castro

Uno de los sectores que está mostrando su disgusto con la situación que el Gobierno le ha conferido en el estado de alarma, al no haber declarado esta actividad como «esencial», es el de los administradores de fincas. María Rosa Herráez, presidenta del Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Ávila, asegura que «estamos haciendo lo que podemos» dada la situación en la que se encuentran, pero insiste en que «tenemos que seguir dando respuesta a las comunidades de vecinos», donde el día a día continúa y se siguen dando situaciones donde deben recurrir a sus administradores para que les resuelvan los problemas que les surjen.
En este sentido, desde el Consejo General de Administradores de Fincas han manifestado que, en la situación actual, «es indiscutible la necesidad de que los edificios y todos sus servicios sigan estando gestionados por los Administradores de Fincas colegiados para preservar su correcto funcionamiento», y defiende que en «el estado de alarma,  la mayor parte de la población debe permanecer en sus viviendas, lo que determina la necesidad, más que nunca, de que los edificios estén perfectamente administrados para que todos los servicios necesarios para la vida de las personas en sus hogares estén permanentemente en perfecto estado de funcionamiento».  
María Rosa Herráez explica que, en su caso particular y en el de la mayoría de empresas de este colectivo presentes en Ávila, «aunque estemos confinados, seguimos teletrabajando y en contacto continuo con las comunidades de propietarios, que siguen atendidas». De hecho, desde el momento en que se decretó el estado de alarma, les comunicaron todas las directrices que se debían seguir especialmente en el uso de la zonas comunes (zonas infantiles, salas de reunión, piscinas…), que han quedado cerradas, donde también afectaban las restricciones de movilidad impuestas por el Gobierno , para que fuesen transmitidas a los propietarios e hiciesen cumplimiento de las mismas. 
Además, están manteniendo un contacto continuo con las empresas que se encargan de realizar las labores de limpieza en las comunidades, una actividad en la que se han tenido que redoblar esfuerzos para realizar labores de desinfección de zonas comunes, o con aquellas que tienen que seguir prestando servicio en estos enclaves, como las de mantenimiento de ascensores o aquellas que se encargan del suministro de luz, de gasóleo de calefacción o para atender urgencias ante rotura de tuberías, atascos, etc. que precisan de una intervención rápida «y que se tienen que seguir prestando».
Eso sí, todo lo que son «obras extraordinarias» en las comunidades de vecinos se han paralizado, lo que ha repercutido en las cuotas. De hecho, según reconocía María Rosa Herráez, lo que son «derramas extraordinarias por esas obras se han aplazado», pero las «cuotas ordinarias se están manteniendo para seguir atendiendo esos servicios esenciales» que son inaplazables, como la limpieza, la calefacción o la luz.
A su vez, y un hecho que a juicio de María Rosa Herráez realza la importancia que tienen los administradores de fincas en la mayoría de las comunidades de propietarios, es el papel que desempeñan ante cualquier problema que se les presenta y que a la primera persona a la que recurren es a ellos, y en este caso de crisis sanitaria que se vive también se han puesto en contacto con ellos para que les diesen las pautas a seguir ante la presencia de personas en la comunidad que habían dado positivo por coronavirus. Ante ese caso, explica, «nos pusimos en contacto con la Policía Local y ellos fueron los que nos indicaron lo que debíamos hacer».