«Que no nos quiten el deseo, elemento revolucionario per se"

D.C
-

El poeta abulense Daniel Zazo presentó el poemario en el que indaga en las ansias del ser humano y sus contradicciones

El ciclo ‘Escritores en la Biblioteca’ que acoge la Biblioteca de la Junta de Castilla y León en Ávila invitó este lunes al poeta abulense Daniel Zazo a que presentase al público su último poemario publicado hasta el momento, un libro titulado La periferia del deseo en el que aborda desde la lírica, a veces de forma muy prosaica, ese complejo asunto del ansia humana.
Daniel Zazo, acompañado por el también poeta José María Muñoz Quirós, compartió con sus lectores los entresijos de un libro que, explicó, «nació del intento de dar respuesta a qué es el deseo, dónde surge, si tiene límites o no, además de tener en cuenta el verso de Cernuda que dice que el deseo es la única pregunta que no tiene respuesta; esa es la génesis del libro, aparte de una canción de Luis Eduardo Aute que se titula Deseo y que también reflexiona un poco en torno a ello».
Tanta tarea de reflexión, creación y búsqueda de respuestas, comentó con humor, ha hecho que «al final acabase con más dudas que respuestas, y por eso he titulado el libro ‘La periferia del deseo’, porque a pesar de tantos interrogantes me he quedado solamente en los aledaños, un poco en los márgenes, porque es muy difícil llegar al núcleo, lo intentas pero es muy complejo».
En los poemas del libro, comentó, «intento ver el deseo desde diferentes puntos de vista, por un lado el deseo en la historia del arte, cómo evoluciona, cómo se entiende a través de una pintura o de una escultura; por otro el deseo carnal, concupiscente; por otro, el deseo como algo que esperamos y nunca llega; por otro, el deseo de lo prohibido..., a través de todos esos caminos intento llegar al núcleo, pero ya digo que es una tarea demasiado ambiciosa».
diferentes lecturas. La elección de una mantis religiosa para ilustrar la portada es una especie de metáfora que «tiene varias lecturas: una es la de la peculiaridad de esa especie en la que la hembra devora al macho mientras copula, y otras dos, que a mí me gustan más, son las que tienen que ver con un trampantojo al estilo de la pintura de Madrid y lo que podría ser nuestra imagen en el espejo, porque muchas veces parece que el espejo nos devuelve una imagen que no queremos ver o que nos cuesta más reconocer, la de la bestia, lo primitivo o lo salvaje que habita en nosotros, y por eso nos mira de esa manera tan desafiante». También, añadió, «en el tema del deseo hay a veces mucha hipocresía, mucho miedo, porque en ciertas ocasiones está muy relacionado con la ocultación, y por eso quizás la mantis ejerce esa función de atracción hacia los túneles subterráneos por los que se mueve a veces el deseo».