La reforma laboral solo recupera la mitad del empleo perdido

David Alonso
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La Comunidad ha rescatado con la norma en vigor 90.000 de los 160.000 puestos de trabajo destruidos durante la doble recesión, mientras que los contratos firmados se han disparado un 50%, con 300.000 más

La reforma laboral solo recupera la mitad del empleo perdido - Foto: Luis López Araico

El 10 de febrero de 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy aprobaba vía Real Decreto-ley la modificación de la reforma laboral. La medida, tomada con el mercado de trabajo estrangulado y con la cola del INEM dando la vuelta a la manzana, modificó las relaciones laborales entre empresas, trabajadores y administraciones tal y como se conocían hasta el momento. Una reforma, como explicó en su momento Rajoy, cuyo objetivo era «facilitar la contratación, potenciar los contratos indefinidos y que el despido sea el último recurso de las empresas en crisis». Hoy, ocho años después, el Ejecutivo de PSOE-Podemos ha comenzado a despedazarla para derogar «los aspectos más lesivos» de una reforma laboral que causa escalofríos en las centrales sindicales solo con mentarla. Una ‘poda’ de la norma heredada del PP por la que esta semana ha recibido un toque de atención de Bruselas, que ha instado al Gobierno a evaluar de forma «cuidadosa» el impacto de cualquier modificación de la reforma y a «preservar» los aspectos más positivos de la misma, que «apoyó una sólida creación de empleo» durante la recuperación. 

Sin embargo, y a pesar de la dificultad para calcular el impacto de la reforma laboral a nivel autonómico, lo cierto es que desde su entrada en vigor, Castilla y León solo ha recuperado la mitad de los ocupados perdidos desde el inicio de la crisis. Según los datos de la EPA, en 2008 la región contaba con 1.057.000 ocupados, 160.000 más que en 2013 cuando la región tocó fondo en los 909.000 empleos. Desde entonces, la  Comunidad ha recuperado 90.000, el 56% de lo destruido en la doble recesión. Es decir, durante la vigencia de la norma Castilla y León ha ganado ocupados, pero no ha servido para volver a la situación anterior al derrumbe económico. 

«Hay aspectos y pretensiones que la reforma laboral no ha conseguido, y habrá que cambiarlos», asegura a este periódico el consejero de Empleo, Germán Barrios, que se opone a calificar como «buena o mala» la medida para la Comunidad, y reitera que «como, todo, tiene aspectos positivos y negativos». «Una cosa mala sin duda fue que perdimos la autoridad laboral con los ERE», explica en relación a la supresión del permiso previo para ejecutar el despido colectivo.  «Lo que necesitamos es adaptar la legislación laboral a la realidad, y acabar con la dualidad de contratos y el número de formatos existentes», apunta Barrios, que, sin embargo, apuesta por hacer cambios en «épocas de bonanza, no en desaceleración».

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50% más de contratos

Precisamente en el número de contratos se encuentra una de las muecas que la reforma laboral ha dejado en Castilla y León, elevando en más de un 50% los acuerdos suscritos entre empresa y trabajador respecto a antes del año 2012. Si durante todo 2011 en la Comunidad se firmaron 600.000 contratos de trabajo, el pasado ejercicio se cerró por encima de los 930.000. Es decir, el año pasado se sellaron en la región más de 2.500 contratos de trabajo cada día. Sin embargo, esta abrumadora cifra no se tradujo necesariamente en más ocupados, toda vez que respecto al cuatro trimestre de 2018, Castilla y León solo ganó 13.000 trabajadores. O lo que es lo mismo, se necesitaron 71 contratos de trabajo por cada ocupado ganado en 2019. 

En este punto reside, por otra parte, una de las principales denuncias expuestas desde los sindicatos contra la reforma laboral, cuyo derogación sin paliativos ha sido reiterada y exigida por las grandes centrales en cada acto público durante los últimos años. «La reforma laboral no creó empleo, lo precarizó», asegura el secretario de Acción Sindical y Negociación Colectiva de CCOO, Fernando Fraile, que achaca el repunte del número de ocupados al crecimiento económico. «Tenía un objetivo claro que era bajar salarios y abaratar despidos», matiza el sindicalista. Una postura compartida desde la UGT, que cargan contra la reforma por «promover la destrucción del empleo en la fase de la crisis al abaratar los despidos y favorecer el autoritarismo frente a la flexibilidad negociada».

Una opinión mucho más comedida al respecto manifiesta el consejero de Empleo, que reconoce que «durante la salida de la crisis el empleo fue precario porque fue una crisis muy dura con mucho empleo temporal y parcial». No obstante, muestra su preocupación porque la «precarización se vuelva a instalar en Castilla y León». Para evitarlo, reitera la importancia de adaptar la reforma laboral y el Estatuto de los Trabajadores «a la actualidad». 

«Hasta los críticos lo usan»

Desde la parte empresarial, el secretario general de Cecale, David Esteban, defiende a capa y espada la reforma de 2012: «Fue clave para evitar el cierre de más empresas en un momento crítico». Además, carga contra los críticos y asegura que «al final todos la han usado». Sobre la derogación de artículos de la normativa, apela al «diálogo y no al monólogo» y reclama «dar estabilidad a las empresas y a los empleados».