La belleza de la vida rural

M. Lumbreras
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La localidad abulense de Bonilla de la Sierra se convierte en la primera en ser incluida en la asociación 'Los pueblos más bonitos de España' debido a su entorno natural privilegiado y al buen estado en que se encuentra su patrimonio

La belleza de la vida rural - Foto: Isabel García

El frontón de Bonilla de la Sierra se yergue en un pequeño promontorio que hay frente al pueblo, dominando su entrada. Dentro de su recinto, seis hombres disfrutan jugando a la calva, y dos adultos y dos niños practican tiro con arco. De repente, comienza a oírse levemente el sonido de varias dulzainas y un par de tamboriles que proviene de la entrada de la localidad. Según se acerca al frontón, se puede comprobar que los instrumentos presiden una nutrida comitiva en la que se encuentran tres cuartos de los residentes y personalidades como el alcalde del pueblo, varios miembros de la diputación o la directora general de turismo de la Junta de Castilla y León. El motivo de esta marcha es la reciente entrada de Bonilla en el selecto club de ‘Los pueblos más bonitos de España’, asociación cuyo fin es agrupar las localidades nacionales cuyas belleza y ambiente les dan un aura por encima de las demás.
«Bonilla está en un entrono natural muy importante y tiene un gran patrimonio, además, bien conservado», afirma Francisco Mestre, presidente de ‘Los pueblos más bonitos de España’. Actualmente, esta asociación cuenta con 79 municipios, veinte de los cuales pertenecen a la comunidad de Castilla y León, siendo Bonilla el primero de la provincia de Ávila en entrar.
Evidentemente, ser considerado uno de los pueblos más bonitos del país tiene sus beneficios: «creemos que desde la asociación podemos ayudar a Bonilla a que no se pierda, porque es un pueblo que está en auténtico riesgo de muerte», comenta Mestre, haciendo alusión a la delicada situación demográfica de Bonilla –según datos del INE, la localidad pasó de tener más de 1.000 habitantes en los años 50 a los  124 que la pueblan actualmente– y al papel que el grupo que preside puede hacer para visibilizarla.
Precisamente sobre la visibilización que estas distinciones dan a los pueblos habló la directora general de Turismo de la Junta de Castilla y León, Estrella Torrecilla: «la Junta debe apoyar estos actos, porque dan visibilidad a los pueblos y ayudan a promocionar el turismo, que es uno de los pilares de la política de la Junta».
Turismo y visibilización fueron las palabras clave de la jornada, que giró en torno a cómo puede esta distinción impulsar la localidad y animar a la gente a que vuelva al pueblo. Mestre confía en que la entrada de Bonilla en la asociación ayude a «la subida del turismo, desestacionalizándolo» lo cual haría que «muchos comercios y restauradores puedan tener un negocio y vivir aquí». Pero no solo eso. «Más allá de la despoblación, la asociación puede ayudar en temas problemáticos como la llegada de internet o del agua».
Por su parte, el alcalde de Bonilla, José Antonio Orgaz, también hizo un comentario sobre la despoblación: «yo me vine de Madrid a aquí porque es lo que me gusta» explicó en su discurso de inauguración, en el que animó a la gente a vivir en pueblos como el suyo –«serán recibidos con los brazos abiertos»– y a comprobar por ellos mismos que «se puede vivir en los pueblos; lo importante es comprobar que se puede».
La admisión de Bonilla en la asociación de ‘Los pueblos más bonitos de España’ fue recibida en la localidad por todo lo alto. El día comenzó con una demostración de calva y tiro con arco en la que los vecinos y las personalidades probaron estas técnicas, algunos con más fortuna que otros. 
Tras esto, se pasó a la inauguración oficial. Frente al arco de Piedrahíta –único resto conservado de la antigua muralla medieval que rodeaba el perímetro del pueblo– se instaló un pequeño escenario desde el que, al modo de una gala, los presentadores –los periodistas Antonio Baena e Inma Elizalde– fueron introduciendo los diversos actos planeados –los discursos de las figuras políticas, el baile de jotas, los motivos de la admisión de Bonilla en la asociación...– para pasar después al corte de cinta y el descubrimiento de una placa que sellaban definitivamente la entrada de Bonilla en el club.