Un millonario para frenar a Trump

M. R. Y. (SPC)
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Michael Bloomberg entra en la carrera para convertirse en el candidato demócrata a la Casa Blanca postulándose como el único aspirante de las primarias capaz de vencer al republicano

Un millonario para frenar a Trump - Foto: Martin Sylvest

El noveno hombre más rico del mundo quiere tomar las riendas de la primera potencia del planeta. Michael Bloomberg anunció la semana pasada que concurrirá a las primarias demócratas de Estados Unidos y lo hace con un firme propósito: apartar a otro multimillonario, Donald Trump, de la Casa Blanca.
Antes, tendrá que hacerse con el respaldo de un partido que ve receloso esta candidatura, puesto que Bloomberg se ha movido durante su carrera por las filas de los dos grandes bloques políticos del país. Llegó a la Alcaldía de Nueva York en 2001 con los republicanos y se mantuvo en el cargo hasta 2013 con candidaturas conservadoras, independientes y demócratas. De hecho, ha apoyado a los liberales desde la llegada de Barack Obama a la Presidencia -2008-, llegando, incluso, a sonar como aspirante en dicha formación para los comicios de 2012.
A la facilidad que le confiere poder financiarse la campaña -ha desvelado que no aceptará donaciones y que saldrá de su bolsillo todo el dinero necesario para esta candidatura- se contrapone su postulación tardía, puesto que hay varios estados que ya han cerrado los plazos -Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada- y, por tanto, no se podrá presentar. Además, su casi veintena de contrincantes llevan meses presentando sus programas y participando en debates.
Sin embargo, Bloomberg no se presenta como un desconocido. Detrás de él queda la gestión y la recuperación de una Nueva York que acababa de sufrir los mayores atentados de su Historia cuando se puso él al frente, una ciudad en la que, además, redujo la violencia a mínimos históricos.
«Me postulo para presidente para derrotar a Donald Trump y reconstruir América», aseguró al hacer oficial que entraba en la pugna presidencial, en clara alusión al «Hacer América grande de nuevo» apelado por el actual jefe del Ejecutivo. «No podemos permitirnos cuatro años más de acciones temerarias y poco éticas del presidente Trump», insistió. «Si gana otro mandato, es posible que nunca nos recuperemos del daño. Las señales no podrían ser mayores. Debemos ganar estas elecciones y creo que mi condición única, con mi experiencia en los negocios, Gobierno y filantropía, me permitirá ganar y liderar», zanjó.
La principal razón por la que entra en esta campaña es porque, a su juicio, en la terna de aspirantes demócratas no hay un candidato lo suficientemente sólido como para vencer a Trump en las elecciones del 3 de noviembre de 2020.
La postulación de Bloomberg no es una más de las otras 17 del Partido Demócrata. Es firme candidato a entrar entre el Top Cinco de los favoritos en las encuestas y podría llevar al traste las aspiraciones del hasta ahora virtual ganador, el exvicepresidente Joe Biden, que lidera todos los sondeos en intención de voto. El multimillonario competiría con Biden por su postura más centrista dentro de la formación, desde la que también trata de ganar enteros el alcalde de South Bend, Pete Buttigieg. Sus posiciones progresistas en lo social, pero más liberales en lo económico, chocarían con las de otros dos de los grandes nombres, Elizabeth Warren y Bernie Sanders, de una tendencia más socialista.
Sin embargo, dentro de esas facciones es criticado por ser demasiado progresista para el sector más conservador y demasiado capitalista para el ala más a la izquierda del actual bloque opositor.
De lo poco que se ha conocido de su programa, promete luchar contra una economía «inclinada en contra de la mayoría de los ciudadanos», cambiar el sistema de salud -que considera «demasiado costoso y que no brinda cobertura a todos los estadounidenses»- y combatir «la violencia con armas de fuego».


«Sin magia»

El magnate de los medios podría aprovechar, incluso, el descontento de muchos republicanos con Trump para acaparar sus votos en contra del presidente.
Con el inquilino de la Casa Blanca le unió una buena relación. Es más, en 2011, Bloomberg llegó a describir al ahora mandatario -la fortuna 766 del mundo- como «un icono neoyorquino» y «un amigo». Unos piropos que quedan lejos, ya que ahora le describe como «un empresario que fracasó y tuvo que declararse en quiebra varias veces antes de iniciar su campaña presidencial, la cual fue creada con promesas vacías».
Su contrincante, por su lado, no duda de que el recién postulado «fracasará» e, incluso, perjudicará a Biden. «No tiene la magia para hacerlo bien», aseguró, zanjando: «No hay nadie con quien me gustaría competir más que con Michael». Aunque para que ese duelo llegue, aún queda mucho camino por andar.