José Pulido destaca la «autenticidad» de la Semana Santa

B.M
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El Lienzo Norte acogió el último gran acto antes de que el próximo viernes comiencen las procesiones de la Pasión. Hubo premios, música y presentaciones

José Pulido destaca la «autenticidad» de la Semana Santa - Foto: Belén González

La intención de José Pulido, pregonero de la Semana Santa de Ávila, era reflejar en sus palabras la «autenticidad» de la Pasión abulense. Y lo hizo desde la imagen de quien no ha nacido en la tierra pero ya ha llegado a sentirla como suya.
El palacio de congresos y exposiciones Lienzo Norte fue el lugar elegido para el que es el último gran acto antes de que el próximo viernes comiencen las procesiones. Es el pregón de la Pasión que se realiza en un evento donde también hay espacio para la entrega de premios, música y presentaciones.
Ernesto José Gómez, presidente de la Junta de Semana Santa, destacó precisamente la cercanía de los desfiles procesionales que se prolongarán hasta el Domingo de Pascua y que se pueden conocer más de cerca gracias al pregonero, un «periodista reconocido, poeta» cuyo discurso esperaba que agradara a los presentes puesto que es «un acto para la ciudad».
Poco antes de comenzar, el propio pregonero explicaba que se sentía «honrado» por haber sido elegido para el pregón a pesar de no haber nacido en Ávila. Pero aún así, dijo, «me siento abulense» y con el pregón tiene la oportunidad de mostrar una Semana Santa que ha ido evolucionando y donde incluyó su faceta poética en forma de versos, algunos escritos específicamente para el pregón.
Habló de la «autenticidad» de la Semana Santa de Ávila, que emerge como algo propio de los abulenses y donde está presente la renovación, «no envejece», y así se ve en las cofradías y en cómo ha pasado de ser de Interés Regional, como era cuando él llegó a Ávila, a ser Fiesta de Interés Turístico Internacional y por tanto hay que reconocer la labor que se ha hecho.
Sus primeras palabras ya en el estrado fueron para decir que era su tercer pregón, tras los de Madrid y Valladolid, pero era también el «más difícil» puesto que se trataba de pregonar la Semana Santa de Ávila frente a los abulenses. Lo tiene que hacer sin guardar recuerdos de la infancia pero sí de su llegada y cómo «de la mano de la luz» entró en Ávila. Por ello tuvo un recuerdo para las catorce cofradías y patronatos y los miles de cofrades que viven el «espíritu de una ciudad».