Un tesoro natural nos espera a la puerta de casa

P.R.
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Un excelente trabajo de investigación habla de la riqueza en biodiversidad que posee el municipio de Ávila y cataloga casi 400 especies de fauna, con la presencia de las aves más emblemáticas de la península como el águila imperial ibérica

Un tesoro natural nos espera a la puerta de casa

El patrimonio arquitectónico de la ciudad de Ávila es de sobra conocido. Sin embargo, otro de los grandes tesoros que tenemos, el patrimonio natural, es el gran desconocido, incluso entre los abulenses. Ylo tenemos a la puerta de casa. En estos días de confinamiento por el COVID-19 ver las extraordinarias fotografías de Felipe Nebreda y los impresionantes dibujos de Ignacio Sevilla tienen que hacernos recapacitar sobre la riqueza natural que posee el municipio de Ávila. A la vez ,es una invitación, para que, una vez que hayamos superado esta crisis sanitaria y  con ello el confinamiento en nuestras casas, nos animemos a visitar los lugares recogidos por el completo estudio ‘Biodiversidad en el término municipal de Ávila’ de los que son autores Felipe Nebreda e Ignacio Sevilla. Un completo estudio que pone de manifiesto el imponente patrimonio natural que tenemos en nuestro municipio, nada más salir de casa.  
«Con casi 400 especies de fauna catalogadas en esta publicación (sin profundizar en el mundo de los insectos e invertebrados) y una red de espacios verdes digna de mención, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, que estamos en una de las capitales de provincia con mayor riqueza natural en el territorio nacional», destaca Nebreda.
Las aves más emblemáticas de la península, como el Águila imperial ibérica o el Buitre negro, surcan nuestros cielos, y desde allí contemplan el entramado urbano que ha sabido combinar las necesidades de expansión y crecimiento con el respeto y la integración de los espacios verdes, que salpican la ciudad, convirtiéndose en refugio para multitud de especies, destaca Felipe Nebreda.
«No en vano, el río Adaja fluyendo de sur a norte y su tributario el Chico, entrando desde el este, son auténticos corredores naturales y se encuentran perfectamente integrados entre los abulenses», comenta el naturalista.
Más de 20 parques con cierta entidad nos permiten conectar con estas pequeñas muestras de naturaleza transformada, donde multitud de especies han encontrado un buen lugar donde refugiarse, alimentarse y prosperar.
Mención especial merece El Soto para Nebreda. Un parque periurbano en el que se demuestra que la combinación entre el ocio y el esparcimiento de los ciudadanos y la conservación de su patrimonio natural es perfectamente posible.
Sorprende también que «incluso la propia ciudad y sus infraestructuras son un entorno amable para especies como el vencejo, que cada año, al regresar de tierras africanas para sacar adelante a su descendencia, elige, entre otros espacios, nuestra querida muralla, convirtiendo en un espectáculo un paseo por la misma en las tardes de primavera y verano».
«En definitiva –sostiene Nebreda–, gozamos de la fortuna de encontrarnos en una ciudad tranquila y amable, no sólo para nosotros sino para diversidad de especies de fauna silvestre. Esta situación, además de enorgullecernos, debe llevar aparejada cierta responsabilidad  para, entre todos, mantener el respeto por  la convivencia y la conservación de nuestro patrimonio natural».
  Ecosistemas. Podemos diferenciar en nuestro término municipal hasta siete ecosistemas que aportan una variedad de fauna y flora digna de mención. En primer lugar, el estudio describe el ecosistema urbano. «Seguramente el medio más hostil para fauna y flora silvestres», indica Nebreda, pero aclara que «dadas las características de nuestros núcleos de población (ni siquiera la capital presenta un gran tamaño ni un tejido industrial muy desarrollado) sirven de refugio para multitud de especies». Destaca en este sentido,  la presencia de zonas verdes (parques y jardines) que suponen «un pulmón, literal y metafórico, donde los abulenses encontramos un lugar perfecto para el esparcimiento y la socialización, sirviendo también como importante refugio de fauna» . 
El encinar es el ecosistema forestal más ampliamente distribuido en el término municipal. Bien en forma de dehesas, con ejemplares muy longevos y dispersos, o bien en forma de bosques con mayor densidad, donde la cubierta vegetal puede llegar a hacerse impenetrable. Es el ecosistema prototípico del entorno climático mediterráneo, en el que nos encontramos.
Otro ecosistema muy destacable es el piornal, no por su extensión, ya que apenas encontramos tres zonas en la parte este del  término municipal, sino por su singularidad, ya que se trata de un ecosistema propio de zonas de media y alta montaña, lo que aporta la posibilidad de presencia de especies poco frecuentes. 
Otro ecosistema forestal que encontramos en el término son los pinares de repoblación. Se trata de pequeñas parcelas en  general bastante descuidadas, que parecen provenir de antiguas campañas de reforestación de tierras agrarias, ya que la práctica totalidad presenta unas características similares en cuanto a las clases de edad de los ejemplares que allí vegetan. «Aun así, tienen el valor de favorecer la heterogeneidad del entorno, ofreciendo nichos para diferentes especies», aclara.
Los cultivos de secano también ocupan una gran extensión de la superficie del término abulense. Normalmente dedicados al cereal y a las especies forrajeras sirven de refugio para numerosas especies esteparias. Nebreda denuncia que se encuentran en este ecosistema, «tan manejado por el hombre, ciertas dificultades para la presencia de fauna (uso de químicos, falta de linderos, ciclos intensivos, etc) lo que hace que cada vez sea más escasa. Aun así, podemos disfrutar de numerosas especies muy significativas». También ligado al medio agrario están los pastizales, terrenos con nula o muy escasa cobertura arbustiva o arbórea, dedicada principalmente al uso ganadero para el pasto de las distintas cabañas. En el caso de Ávila,  principalmente vacuna, aunque no todas las zonas determinadas como pastizales soportan carga ganadera, lo que lo convierten en un lugar perfecto para la presencia de especies de zonas abiertas. Por último, se puede localizar en el término el ecosistema acuático, formado por ríos, arroyos y embalses. Se trata del medio natural de mayor  biodiversidad y riqueza, siendo además el ecosistema en el que se producen mayor numero de conexiones interespecíficas, pero también se trata de un entorno extremadamente frágil. La red hidrológica de Ávila es amplia y diversa, aunque no encontramos elementos de gran superficie.
REd Natura 2000. Aproximadamente un 25% de la superficie del término municipal se encuentra bajo las figuras de protección amparadas en la Red  Natura 2000, en cuatro espacios naturales. «Esto nos hace conscientes de la importancia natural de estas zonas, pero también de la sensibilidad y/o fragilidad de estos espacios, que hacen necesario sus figuras de protección», sostiene Nebreda. 
Los espacios RN2000 del término municipal son los siguientes:  ZEPA Encinares de la sierra de Ávila: en la zona noroeste del término municipal;  ZEPA Encinares de los ríos Adaja y Voltoya, que ocupa una amplia superficie al norte de la capital;  ZEPA Campo Azálvaro – Pinares de Peguerinos, en el límite oriental del término, junto al embalse de Serones; ZEC Riberas del río Adaja y afluentes, que se extiende en el entorno del río Adaja a su paso por la ciudad.
Durante el estudio también se ha realizado una catalogación de 20 árboles singulares, con un criterio múltiple para su determinación: en ocasiones ha sido por sus dimensiones, en otras por su conformación o por presentar algún desarrollo fuera de lo normal; a veces ha sido la simple presencia de la especie en un entorno como el nuestro. Se han determinado 20 individuos de 15 especies, ubicándose 14 dentro de la ciudad y los 6 restantes en el entorno natural lejos de las zonas urbanas. En el estudio aparecen referenciados y descritos incluso con sus coordenadas. En cuanto a las especies autóctonas, destacan el olmo y el fresno, con 3 ejemplares catalogados, dos ejemplares de encina. De las especies foráneas son los cedros los mas destacables, con sus tres especies presentes en nuestros parques y jardines.
FAUNA. Las conclusiones de este estudio han sido sorprendentes, resultando un numero de especies de fauna muy considerable. No se han estudiado todos los grupos de fauna, pero si se ha hecho sobre los grupos de fauna superior (vertebrados) y algunos invertebrados (mariposas y odonatos). Los datos hablan por si mismos:  182  aves,  66 mariposas,  54 mamíferos,  36 odonatos (libélulas y caballitos del diablo),  17 reptiles,  15 anfibios y  13 peces. Antes de destacar algunas de las especies concretas que nos regalan su presencia, merece la pena analizar los datos, ya que, por ejemplo en el capítulo de las aves, podemos detectar en el término el 80% de las presentes en la provincia; o en cuanto a los mamíferos destaca la presencia de miembros de 17 familias, resultando abrumador el caso de los murciélagos con 17 de las 23 especies presentes en todo el territorio de Castilla y León, por poner algún ejemplo. Puesto a seleccionar especies, podemos destacar la presencia de las especies más emblemáticas de nuestra fauna, como el Águila Imperial Ibérica (del que hay dos parejas criando en el término municipal), El Buitre negro y hasta 19 rapaces diurnas. El lobo, la nutria o el gato montés entre los mamíferos. Salamandra, 3 especies de tritones, gallipatos y 10 especies de anfibios anuros (ranas y sapos). Galápagos, culebras, lagartos y lagartijas y la misteriosa salamanquesa, que se encuentra en su limite latitudinal de distribución, destacan entre los reptiles.

(Reportaje de cuaro páginas en la edición de papel)