Buscando a Jack el destripador

Mari Cruz Sánchez (SPC)
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El misterio sobre la identidad de uno de los asesinos en serie más famosos de todos los tiempos podría tocar a su fin gracias al ADN

Buscando a Jack el destripador

Sembró el pánico en el Londres victoriano de finales del siglo XIX y le arrebató la vida a al menos cinco mujeres al abrigo de sus sombrías noches. Y todo sin que ni los investigadores más avezados del Scotland Yard de la época, ni las más revolucionarias técnicas médicas y científicas que llegaron en décadas posteriores, fueran capaces de averiguar su identidad con certeza plena. Nunca faltaron, eso sí, las teorías que intentaron poner cara a Jack el Destripador, a lo largo de los 130 años que separan sus escalofriantes crímenes de la actualidad. Unas hipótesis que van desde las que afirman que el asesino en serie más famoso de la Historia era un zapatero judío, un abogado e incluso un pobre loco, hasta las que señalaban directamente a la Casa Real británica como parte activa y ocultadora de los macabros sucesos. 
Pero ahora todas estas conjeturas podrían haber tocado definitivamente a su fin, gracias a un análisis de ADN practicado con evidencias recogidas en el escenario de uno de los sangrientos asesinatos. Así lo acaba de anunciar la prestigiosa publicación Journal of Forensic Sciences, asegurando que el popular matarife era un barbero polaco de 23 años con desórdenes mentales: Aaron Kominski. 
La revista se basa para ello en las pruebas realizadas por Jari Louhelainen, profesor titular de Biología Molecular en la Universidad John Moores de Liverpool, y David Miller, experto en Reproducción de la Universidad de Leedsa, en un chal el 30 septiembre de 1888. 
El estudio arroja coincidencias genéticas claras con los familiares vivos de Kominski, uno de los nombres que figuraba en la larga lista de sospechosos que manejaron en su momento las autoridades londinenses. Y ese es el titular del mencionado artículo, que ve la luz coincidiendo casualmente con el lanzamiento mundial en la English National Opera de un montaje sobre las mujeres víctimas de Jack. 
 

¿Realidad o invención? El famoso homicida mató, desfiguró y mutiló a cinco mujeres entre abril de 1888 y febrero de 1891. Algunas teorías le atribuyen decenas de crímenes más, pero ese es otro de los datos que nunca ha conseguido demostrarse. Durante años también se dijo que todas eran prostitutas, pero en el último libro publicado por Hallie Rubenhold, The Five: The Untold Lives of the Women Killed by Jack the Ripper (Random House, 2019), esa hipótesis se echa abajo.
Las víctimas fueron Mary Ann Nichols, Annie Chapman, Elizabeth Stride, Mary Jane Kelly y Catherine Eddowes. Según Rubenhold, al menos tres eran simplemente chicas de clase baja. Criadas, trabajadoras y lavanderas que no habían vendido su cuerpo jamás, lo que ha contribuido a «desfigurar» su imagen histórica y ser tratadas como ciudadanas de segunda cuando no lo eran. 
«Las historias de estas mujeres son extraordinarias y únicas, aunque los medios las simplificaron en exceso. Las cinco siempre se han considerado desperdicios sociales: sucias, arruinadas y empapadas en alcohol, aunque ninguna de ellas comenzó así su vida. «Se codeaban con Charles Dickens», asegura en su libro la historiadora, defendiendo que Jack el Destripador no forcejeó con ninguna de ellas, sino que las mató mientras dormían.