El COVID-19 apaga las fiestas del mes de abril en Ávila

M.M.G.
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Son más de diez las localidades en las que se han suspendido algunas de sus fiestas más importantes

El COVID-19 apaga el las fiestas del mes de abril en Ávila

¿Quién me ha robado el mes de abril?, cantaba Sabina. Una balada que de alguna u otra manera todos podremos entonar a lo largo del mes que ahora arranca y al que el coronavirus ha robado la alegría propia de estas fechas en muchos pueblos.
Porque abril ha sido siempre tradicionalmente un mes festivo en nuestra provincia. Este año, además, a todas las fiestas locales de las que les hablaremos ahora, se sumaba la celebración de la Semana Santa, que no podrá vivirse en la calle y en los templos, como se ha hecho siempre, sino que tendrá que celebrarse en casa.
Y no nos olvidamos de la celebración del Día de Castilla y León y el Día del Libro, el 23 de abril, que más allá de ser festivo sobre el calendario no podrá repetir las fiestas o la instalación de ferias del libro.
Pero volvamos a la provincia. Más de diez pueblos de Ávila dejarán de celebrar en abril fiestas muy especiales para todos sus vecinos.
Así por ejemplo, este mismo viernes 3 de abril debería de haberse celebrado el Viernes de Dolores en Villanueva de Gómez y en Villatoro. Y es que estas suspensiones son unos de los muchos ‘daños colaterales’ que la crisis del coronavirus está provocando. Por supuesto no son los más importantes, pero son pequeños detalles que no ayudan a levantar el ánimo de los abulenses. Como ocurre en Mingorría, donde el día 15 se tendría que celebrar su Fiesta de las Aguas. «Es la fiesta más tradicional del pueblo», nos dice el alcalde, Juan Ignacio Sánchez, apenado ante una suspensión para la que no hay vuelta atrás y que, de momento, no se espera que tenga ‘novena’. Es decir, el Ayuntamiento no contempla la posibilidad de trasladarla a otra fecha. «Es que sería desvirtuarla», apunta el primer edil, que explica a los lectores de este periódico cómo ese día, los vecinos se trasladan a los aledaños de la ermita del Berrocal para beber limonada y comer hornazo al compás de la gaitilla y el tamboril.
Pero este año no podrá ser. «La gente está triste, claro. Y yo, como alcalde, disgustado», confiesa el alcalde.
También tendrían que celebrar el Lunes de Aguas localidades como Cabezas de Villar. Y el viernes 24 y sábado 25, con motivo de la festividad de San Marcos, las fiestas se deberían trasladar a San Bartolomé de Béjar, Santa María del Tiétar,  Chamartín, El Hornillo, El Losar del Barco y Tiñosillos.
«En el pueblo siempre hemos celebrado la festividad de San Marcos», nos cuenta Ángel Jiménez, alcalde de Chamartín. Nos habla de una tradición de siempre, en la que los vecinos, después de asistir a misa, salen en procesión a bendecir los campos. Pero claro, tampoco podrá ser. Como tampoco podrán celebrar la Cruz de Mayo, va adelantando ya el alcalde. Fiestas que, tampoco en este caso, se pospondrán en el calendario, directamente quedan anuladas.
Punto y aparte merece el caso de La Adrada, que en este mes de abril va a ver cómo desaparecen de su calendario tanto la Feria de Abril como la edición número 19 de su Mercado Medieval. «Además de la Semana Santa», nos apunta el alcalde, Roberto Aparicio, que además de la tristeza de no poder celebrar estos eventos, habla del negativo impacto económico que estas anulaciones van a tener para la economía local, muy dependiente de la hostelería. «Para nosotros, la suspensión más importante es la del Mercado Medieval», subraya el alcalde, que confirma que en este caso la celebración se ha trasladado al puente del Pilar. «Porque un año sin Mercado Medieval sería muy grave para la hostelería del pueblo», subraya Aparicio.
No ocurre así con la Feria de Abril, que queda directamente suspendida. «Sacarla del calendario sería desvirtuarla», considera.
Y la anulación, en el caso de Santa María del Berrocal, se producirá el 30 de abril, cuando se tendría que celebrar el Santo Cristo.