La gesta de Magallanes y Elcano

Javier Villahizán (SPC)
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La Corona española logró circunnavegar el globo terráqueo hace cinco siglos y demostrar que se podía alcanzar Oriente por Occidente

La gesta de Magallanes y El cano

A pesar de parecer una empresa suicida, la expedición de Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano tocó el cielo cuando 18 escuálidos hombres de los 244 que partieron tres años antes desde Sevilla llegaron a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) el 6 de septiembre de 1522 tras circunnavegar el globo terráqueo. Una hazaña que pasó a los libros de Historia y alzó a estos dos navegantes, uno portugués y otro español, al olimpo de los grandes dioses humanos. Pero no fueron los únicos, la Corona española, con Carlos I a la cabeza, se llevó todos los honores de realizar la primera vuelta al mundo y «descubrir toda la redondeza del mundo», según las palabras del navegante vasco. 
Hoy, 500 años después del inicio de esa osada travesía, un 10 de agosto de 1519, España rinde honores y conmemora ese histórico hito con casi 200 proyectos culturales y sociales que rememoran esa proeza. 
Como cualquier iniciativa de entonces y más si se trataba de un negocio de esa envergadura, el propósito de la Corte no era otro que económico y territorial. España ansiaba poseer especias, principalmente pimienta, clavo y nuez moscada, así como anexionarse nuevas tierras al creciente imperio español; y ese viaje permitía aunar ambos propósitos: alcanzar las islas Molucas, fuente de todos esos exóticos condimentos, y agregarlas a la Corona.
Todo empezó con un desplante del rey de Portugal Manuel I a Magallanes al rehusar alcanzar las Molucas rodeando la Tierra por el Oeste. El navegante luso había viajado previamente a la India hacia el Este en una expedición portuguesa en donde tuvo conocimiento de la existencia de las islas Molucas, muy ricas en especias, y próximas a los nuevos territorios americanos. Una vez de vuelta a Lisboa, el marino pensó en organizar un viaje para alcanzar el archipiélago, pero partiendo hacia el Oeste, bordeando el continente americano y llegando a las Molucas. Sin embargo, a Manuel I no le entusiasmo el proyecto de Magallanes y este optó por ofrecérselo a España, a Carlos I, quien aceptó.
Pero nadie había dicho que la empresa de dar la vuelta al mundo fuese fácil. Como todas las proezas humanas, el triunfo solo se logra tras un esfuerzo titánico, como sucedió con la expedición de Magallanes y Elcano.
 

Tres años de infierno. Inclemencias meteorológicas, hambre, motines, escaramuzas, barcos tragados por el mar, luchas con los nativos y muerte. La expedición de la primera vuelta a la Tierra se parecía más a un viaje al fin del mundo que a un proyecto económico y científico.
Las primeras complicaciones surgieron antes de cruzar el estrecho hoy llamado de Magallanes, cuando un motín a bordó acabó con dos de las cinco naves de la expedición. Desde entonces, todo fueron sufrimientos y desgracias. 
Tras tres meses de travesía por el extenso océano Pacífico por un mal cálculo sobre las dimensiones de la esfera terráquea, los marinos arribaron a la isla de Guam, desde donde accedieron a las playas de Cebú, en Filipinas. Fue allí donde Magallanes encontró la muerte en una batalla desigual con los nativos. El intrépido navegante luso no logró terminar la circunnavegación del mundo, pero sí consiguió recorrer la parte más desconocida hasta ese momento de la Tierra y demostrar que Colón tenía razón: alcanzar Oriente por Occidente.
La expedición continuó bajo el mando del marino español Elcano que, tras alcanzar las ansiadas islas Molucas y cargar especies, inició el viaje de regreso por la ya conocida ruta portuguesa.
Un hito que, 500 años después, sigue siendo símbolo de admiración, empeño, valentía y fe.