Sin subvención no puede haber Torneo Santa Teresa

A.S.G.
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Sin subvención no puede haber Torneo Santa Teresa

La Casa Social Católica suspende este año el que hubiera sido la XLIV edición del Torneo Nacional de Tenis Santa Teresa tras la denegación de la subvención desde el Ayuntamiento de Ávila

Hubiera sido la edición número XLIV, pero tendrá que esperar. Al menos al año que viene, en el mejor de los casos, porque este año no se disputará el Torneo Nacional de Tenis Santa Teresa, una de las citas con más historia del deporte abulense y que por cuestiones de presupuesto queda aparcado. Porque en estos momentos, y tras la ausencia de subvención, al Polideportivo Casa Social Católica, que durante casi 50 años ha venido organizando sin falta una de las citas más importantes del tenis junto al Torneo Ciudad de Ávila –que se celebra en verano–, le resulta imposible llevarlo a cabo. La denegación de la subvención municipal y la necesidad de afrontar una cantidad económica imposible de abarcar con recursos propios han llevado al club a tomar una dura decisión. «Moralmente es un golpe muy duro» reconoce Antonio Blázquez, presidente de la Casa Social Católica. Prefiere no culpar a nadie, sino a una sucesión de motivos que arrancan en el 2017.   
La menor participación tanto en el Torneo Ciudad de Ávila 2017 como en el Torneo Nacional de Tenis Santa Teresa 2017 impidieron a la Casa SocialCatólica cumplir con el presupuesto presentado para la subvención concedida por el Ayuntamiento de Ávila. «Al tener menos participantes tuvimos menos gasto y con ello un menor presupuesto final al que habíamos presentado inicialmente para la concesión de la subvención». Tuvo una primera consecuencia. Apuntan las bases de la convocatoria municipal que en «caso de no justificarse el total del presupuesto presentado que sirvió de base de evaluación, la subvención será reducida proporcionalmente a la cantidad sin justificar». Hasta aquí se entiende «lógico» en la Casa SocialCatólica. El problema ha surgido en 2018, cuando se solicitaron las correspondientes subvenciones para el XLV Torneo Ciudad de Ávila y el XLIV Torneo Santa Teresa. Entre ambos, cerca de 5.500 euros –entre 2.200 y 2.400 por cada uno de ellos– para dos torneos que en conjunto superan los 10.000 euros.
Se celebró el XLVTorneo Ciudad de Ávila, pero pasado el mismo «nos llegó la notificación de que nos habían denegado la subvención para ambos».El motivo, la aplicación de una sanción por lo ocurrido en 2017 y que en base al Artículo 13. Incumplimientos y reintegros permite «según el caso (...) la penalización accesoria de no poder optar a la convocatoria del año siguiente».
Sin subvención para el ya celebrado Torneo Ciudad de Ávila 2018 –«llegados a este punto tengo que sacar esos 2.000 euros de algún lado»– desde la Casa SocialCatólica no se puede asumir con fondos propios «los 5.000 euros que nos cuesta el Torneo Nacional de Tenis Santa Teresa». Es una cuestión «sencillamente económica» lo que ha llevado al club abulense a suspender este año el torneo. «Son muchas las personas que nos han llamado, que nos han pedido que lo celebremos, pero es imposible. No podemos asumir con nuestros recursos ese dinero». Además, a ello se ha sumado la denegación de la subvención que recibían desde la Junta de Castilla y León –cerca de los 1.000 euros– al no poder justificar en los términos requeridos –están preparando una reclamación– que el Torneo Santa Teresa es un torneo nacional.
Una situación ante la que no quiere buscar culpables Antonio Blázquez, pero sí considera «injusto» la aplicación e interpretación en el sentido más estricto de la palabra de la normativa. «Si no llegamos al presupuesto de gasto que presentamos en 2017 fue porque no se celebraron ciertas categorías, no porque hubiera un intento de engaño». Se refiere con ello a un inflado de presupuesto intencionado con la intención de obtener más dinero. «Es una situación injusta, porque no ha existido intención de engañar». Sin embargo la interpretación estricta de la normativa ha dejado el Torneo Nacional de Tenis Santa Teresa interrumpido. «Moralmente es un duro golpe. Son 43 años haciéndolo, pero no podemos más. Ante algo así te sientes impotente».