El Museo Caprotti, con 12.941, duplicó su número de visitas

M.M.G.
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El Consistorio explica este incremento, entre otros factores, por el elevado aumento de actividades que se están llevando a cabo en sus instalaciones

El Museo Caprotti, con 12.941, duplicó su número de visitas

El Palacio de Superunda, o Museo Caprotti, es una de las joyas del patrimonio abulense. Abierto desde septiembre de 2013 (su inauguración se hizo coincidir con la celebración del XX Aniversario de la creación el Grupo de Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España), este museo, que atesora buena parte de las obras del pintor italiano Guido Caprotti (último propietario del inmueble) resulta de visita obligada tanto para el turista que llega de fuera como para los propios abulenses.
Y lo cierto es que cada vez son más las personas que se acercan a disfrutar de este tesoro patrimonial. Así, el año pasado fueron 12.941 las personas que cruzaron las puertas del histórico palacio para contemplar, además de las obras del genial pintor italiano, los dos cuadros de Sorolla que también descansan en sus salas.
La cifra es elevada. De hecho, supone el doble de los 6.666 entradas contabilizadas en el acceso al museo el año anterior, 2018.
A ese fuerte incremento el Ayuntamiento le encuentra una explicación sencilla: el gran aumento de actividades que se están realizando con el fin, precisamente, de incrementar el número de visitas. «Igualmente», continúan explicando fuentes municipales, «se le está dotando de contenido poco a poco y actualizando el existente para difundir más este espacio, no sólo entre los visitantes sino, también, entre la propia población abulense».
Cierto es que resultará complicado mantener la cifra de 2019 de cara a los datos de 2020. El cierre temporal de las instalaciones con motivo de la crisis sanitaria relacionada con el COVID-19 hará que a finales de este año los datos sean inferiores.
Pero lo que es seguro es que una vez pueda reabrir sus puertas, el Museo Caprotti recibirá con los brazos abiertos a los turistas y abulenses que quieran disfrutar de un buen rato entre numerosas obras de arte. La primera, el palacio en sí,  un edificio de estilo renacentista construido hacia 1580 por el regidor Pedro Ochoa Aguirre y que adquirió en el siglo XX  el pintor Guido Caprotti, vinculado a la ciudad desde 1916.
Lo cierto es que su relación de amor con la ciudad de Ávila es curiosa. Ese año, y durante un viaje en tren, el convoy en el que viajaba Caprotti quedó parado en Ávila a causa de una gran nevada. Y aunque su destino era Madrid, concretamente el Museo del Prado, los tres días que tuvo que pernoctar en Ávila le bastaron para enamorarse de la tranquilidad, el silencio y la luz de nuestra ciudad.



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