Un Día del Padre un tanto especial

M.M.G.
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El Día del Padre estuvo marcado por la cuarentena. A las clásicas manualidades de los niños se sumaron las felicitaciones virtuales y los mensajes de cariño lanzados desde la distancia

Un Día del Padre un tanto especial

El de este jueves no es un Día del Padre normal. Lo habitual un 19 de marzo cualquiera es que las familias y los Josés, Pepes, las Pepas y las María Josés de las familias, salgan a celebrarlo a un restaurante o a dar un paseo. Pero este año, claro, eso es del todo imposible. La celebración tuvo que hacerse a puerta cerrada y agudizando el ingenio, para transformar un día más de la cuarentena impuesta por el coronavirus en un día algo más especial.
En las casas en las que había niños pequeños, la celebración vino marcada por sus felicitaciones y por las manualidades realizadas en clase antes de que se cerraran los colegios. Eso, claro, en aquellos casos en los que hubo tiempo de reacción para que los pequeños se llevaran a casa el trabajo que estaban preparando en las aulas.
Corbatas de papel, bolígrafos, adornos para el coche... los clásicos de siempre no fallaron y los papás supieron agradecer el cariño con el que los niños realizaron sus particulares regalos.
Regalos, por cierto, que en muchos casos llegaron acompañados también por una pequeña y enternecedora poesía recitada por los niños y ensayada en clase con sus profes y compañeros.
Estos papás, sobre todo los que están desarrollando estos días su trabajo desde sus domicilios, fueron, sin duda, los más afortunados del día. Además de sus regalos, pasaron más horas de las habituales con sus hijos para jugar y celebrarlo en familia.
Pero ayer fueron muchos los padres que tuvieron que vivir el día de San José en Soledad.
Nos referimos, por ejemplo, a los padres con hijos mayores y que viven ya fuera de casa y que no tuvieron la posibilidad de acercarse a darles un beso y un abrazo. O los padres ancianos que viven en residencias que, de igual manera, tampoco recibieron ni la visita ni los abrazos de sus hijos. 
Ésta fue, por desgracia, la cara menos amable de un día que todos esperamos poder celebrar a lo grande (y en persona) dentro de poco.