Las Primeras Comuniones se posponen en Ávila hasta otoño

J.M.M.
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Se celebrarán en septiembre y octubre y en aquellas parroquias donde haya un número elevado de candidato se podrán celebrar hasta en noviembre, a condición de que sean antes del primer domingo de Adviento

Las Primeras Comuniones se posponen en Ávila hasta otoño

La emergencia sanitaria que vive nuestro país a causa del COVID-19 hace imposible que durante el presente año 2020 los niños que habían sido admitidos para recibir la Primera Comunión puedan recibirla en los meses del Tiempo Pascual, que en circunstancias normales es el tiempo oportuno para ello. La prolongación del estado de alarma hasta el 26 de abril (de momento) impide, además, que puedan tener lugar de forma adecuada las últimas catequesis del proceso, que son de singular importancia por tratarse de la preparación inmediata al Sacramento que van a recibir. De esta forma, desde la diócesis de Ávila se ha anunciado, a través de un decreto firmado por el vicario general, Abilio Blázquez de Francisco, que se pospondrán hasta el próximo otoño.

En un comunicado remitido desde la diócesis se recuerda que "la recepción de la Santísima Eucaristía no es nunca un acontecimiento privado, ni de la familia del niño que comulga ni de la parroquia en la que se administra este Sacramento. La lógica misma del Misterio entregado por el Señor como memorial perpetuo de su pasión, muerte y resurrección pide que, en la medida de lo posible, en éste se exprese la comunión de toda la Iglesia. Por eso, parece oportuno que, si las condiciones sanitarias lo permiten, se procuren celebrar las Primeras Comuniones con la mayor participación posible de la comunidad parroquial, y en un tiempo común para toda la Diócesis".

Por todo ello, el vicario general de la Diócesis, en nombre y con conocimiento del obispo, José María Gil Tamayo, que continúa ingresado en el Hospital Nuestra Señora de Sonsoles, ha decretado que las Primeras Comuniones del año 2020 se celebren en toda la Diócesis durante los meses de septiembre y octubre. Y apunta que en aquellas parroquias en las que haya un número elevado de candidatos, a juicio del párroco, puede utilizarse también el mes de noviembre, a condición de que sean antes del primer domingo de Adviento.

 

No obstante, la medida anterior queda supeditada a la superación de la actual pandemia y a las indicaciones concretas que puedan recibirse de las autoridades sanitarias y políticas. Si llegado el momento éstas prohibiesen o desaconsejasen la congregación de gran número de personas en un espacio cerrado, la Diócesis adoptaría las medidas oportunas.

 

Según lo previsto en el Directorio pastoral para los Sacramentos de Iniciación Cristiana, las Primeras Comuniones tendrán lugar siempre en domingo o, si la situación lo requiere, el sábado por la tarde.

 

Al programar las Primeras Comuniones, los párrocos tendrán en cuenta que es imprescindible procurar un tiempo previo mínimo de un mes en el que los niños y sus familias puedan ser congregados para la preparación catequética inmediata. Aunque las catequesis hayan seguido de manera telemática durante el tiempo de confinamiento por la pandemia, la lógica de la transmisión de la fe es esencialmente comunitaria y, por lo tanto, debe darse en un contexto de encuentro interpersonal.

 

Si las condiciones sanitarias lo permitieren, y si se diere una importante razón pastoral que motivara la decisión, en aquellas parroquias donde el número total de niños que reciben la Primera Comunión fuera inferior a cuatro, el párroco, previo consenso de los padres, y tras recibir autorización expresa del Ordinario, podría programar la celebración durante los meses de julio y agosto. Siempre asegurando la preparación catequética previa de un mes.

 

En las celebraciones de la Primera Comunión puede nombrarse en el memento de difuntos a los familiares de los niños que hubieran fallecido durante la pandemia. Se sugerirá además a los padres de los niños que, dada la delicada situación en la que vivimos, si sus condiciones económicas se lo permiten, sería de agradecer cualquier donativo a Cáritas destinado a paliar los previsibles efectos de la crisis económica y laboral que se derivará de esta pandemia. El mejor “regalo” cuando uno recibe a Jesús es preocuparse de sus preferidos: los pobres y necesitados.