El paso al frente de los médicos de familia

María Albilla (SPC)
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La Atención Primaria reivindica su labor en la 'sombra' durante la pandemia y toma impulso para afrontar el futuro desde la primera línea

El paso al frente de los médicos de familia

Ellos nos cuidan  cuando cogemos un catarro, cuando aparece un nuevo dolor o si, de repente, surge una irritación en la piel. Examinan nuestros síntomas ante un ataque de estrés, cuando te sale un bultito de esos que da tanto miedo, aunque luego no sea nada grave... Interpretan una analítica, prevén cuándo será la siguiente y, muchas veces, también dan consuelo... ¡y todo en menos de 10 minutos! Los médicos de familia son la primera línea de defensa contra la enfermedad en el día a día de todos y ahora también lo están siendo en la crisis sanitaria por la COVID-19. 
Durante estas semanas se les ha visto poco en los medios y no porque su labor no haya sido determinante. Las imágenes en los hospitales y las UCIS han sido, desde luego, imponentes, pero en los centros de atención primaria, tras las mismas mascarillas -a veces defectuosas- los médicos de familia han hecho una labor vital. Y así lo quiere reivindicar el doctor Lorenzo Armenteros, médico de familia en el Centro de Salud Islas canarias de Lugo y portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) en esta crisis.
«Hay una palabra de la que se habla poco y es contención. Nosotros hemos contenido muchos casos de coronavirus y hemos atendido todas las urgencias que han dejado de ir a los hospitales durante todas estas semanas», comenta.
Porque desde los ambulatorios de toda la vida han continuado atendiendo estos casos de última hora, igual que han hecho el seguimiento de sus pacientes crónicos y se han visto obligados en centenares de casos a confirmar diagnósticos de la COVID-19 sin pruebas.
«Tenemos la certeza de que gran parte de los casos que ha habido de esta enfermedad en grado moderado y leve se han tratado desde Atención Primaria con un control estricto. Se les ha seguido, se les ha llamado una, dos o hasta tres veces al día para evaluar los síntomas y responder a sus incertidumbres», asevera. Y sacan pecho por ello. 
Armenteros se felicita porque por fin se reconozca su papel como pieza fundamental en el sistema y asevera que lo van a seguir siendo, por lo que reclama en nombre de la SEMG una fuerte apuesta de la Administración por la Atención Primaria.
A partir de ahora, todo apunta a que las consultas telemáticas se irán abriendo paso y se irán convirtiendo poco a poco en una realidad para evitar la aglomeración de personas que se solía ver en las salas de espera. «El triaje será bien telefónico o a través de cualquier método de los que tengamos  a nuestro alcance para recomendar las soluciones por teléfono y, si no, se acudirá a la consulta presencial», explica Armenteros como primera etapa de un plan que se completará con una fuerte apuesta por la atención a domicilio.
Ahora bien, si una de las principales quejas de estos profesionales es el poco tiempo que tienen por paciente, ¿cómo van a poder, también, desplazarse? «Tiene que cambiar el número de médicos porque tiene que cambiar el tipo de asistencia. Llevábamos una época en la que la Atención Primaria estaba olvidada y desprestigiada y tiene que recuperarse lo que se ha perdido e, incluso, dar un paso adelante», explica el médico. En este sentido, el portavoz de la SEMG apunta que hay que dar un vuelco al sistema. «La inversión en los hospitales en los últimos años ha sido muy alta, pero ahora es el momento de invertir en la parcela previa, y ahí entramos nosotros».
Con las ideas muy claras respecto a su papel en el futuro de la crisis, Armenteros argumenta que desde el punto de vista sanitario y epidemiológico, el sector tiene «cierto recelo» a que la desescalada haya comenzado tan pronto.Los organismos internaciones recomiendan que este proceso arranque con un nivel de seguridad más alto, «Nadie tiene la certeza de que se esté haciendo demasiado rápido, aunque el número de contagios y fallecidos diarios es todavía alto», explica e incide en la idea de que «el propio Gobierno pone encima de la mesa el temor a un rebrote al aseverar que cualquier medida de avance puede echarse para atrás», apunta . 
Desde la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia sí dan el visto bueno a que este proceso de vuelta a una nueva normalidad se realice de una manera gradual y asimétrica porque «la enfermedad ha atacado con distinta intensidad a cada Comunidad. Donde haya habido muchos casos, la inmunidad será muy alta y al revés, habrá áreas en las que la población protegida sea mucho menor, por lo que habrá que adecuarse a la situación de cada lugar y a la protección que tiene la población».


Un antes y un después

A nadie le cabe duda ya de que esta pandemia va a marcar un antes y un después en las vidas de cada uno, pero también va a marcar a los españoles como sociedad, al menos hasta que llegue la esperada vacuna que se busca en laboratorios de todo el mundo.
«El ser humano ha cicatrizado muy bien situaciones similares a lo largo de la Historia y, si  todo vuelve a ser como antes, nosotros también volveremos a las actividades que teníamos previas a la pandemia, pero en esta fase inicial las cosas sí que van a cambiar».
Los saludos, los abrazos, los besos, las actitudes de efusividad mediterráneas no serán las mismas... y llegarán a nosotras otros gestos de distanciamiento de un estilo más oriental. No hay mal que por bien no venga, ya que esto servirá para usar, por ejemplo, mascarilla en los períodos de gripe para no contagiar al resto. «Una buena costumbre que estaría muy bien que se quedara», explica el doctor, quien augura también que habrá cambios, por ejemplo, en los edificios del tipo sistemas de tarjeta para no manipular las puertas, mamparas para marcar separaciones como las que desaparecieron hace años de los bancos para humanizarlos, o grifos que se accionan con el movimiento...
Sin saberlo, la vida de todos cambió un día incierto en el que el SARS-CoV-2 empezó a sembrar un caos al principio silencioso y contra el que los sanitarios han luchado con vehemencia desde todos los flancos del sistema.