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Pasionaria renace en las páginas del último libro de Amorós

J.C.Huerta
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La biografía presentada ayer en Ávila incluye documentación inédita que ayuda a perfilar a Ibarruri como persona y símbolo

Pasionaria renace en las páginas del último libro de Amorós - Foto: David Castro

El Episcopio acogió en la tarde de ayer la presentación del nuevo libro de Mario Amorós, '¡No pasarán! Biografía de Dolores Ibárruri, Pasionaria', que contó con la asistencia del autor y de Dolores Ruiz-Ibárruri, nieta de la célebre dirigente comunista. Mario Amorós (Alicante, 1973) es doctor en Historia y periodista. Ha sido profesor invitado en la Universidad de Chile y entre sus obras destacan las biografías consagradas a Salvador Allende, Pablo Neruda y Augusto Pinochet. En su faceta de periodista escribe en medios de comunicación relevantes, tanto españoles como chilenos. A partir de una gran tarea de documentación y en buena parte inédita (como es el caso del archivo personal de Dolores Ibárruri), Mario Amorós ha escrito un relato biográfico que se suma a la relevante bibliografía sobre Pasionaria, entre la que ocupan un lugar destacado las propias memorias de Dolores Ibarruri, una de las grandes figuras del movimiento obrero y comunista internacional, cuya celebérrima presencia en la historiografía y en la crónica del siglo XX alumbra imágenes emblemáticas como sus encuentros con Ho chi Minh, Fidel Castro, El Che o Tito.  Su personalidad es considerada por Amorós «esencial para comprender la historia de la España contemporánea». A Dolores le acompañó su apodo para siempre cuando en una publicación minera de los años 30 firmó con este seudónimo un artículo muy crítico en plena Semana Santa. Hija de un carlista euskaldún que había luchado en el Valle de Somorrostro en los días previos al Sitio de Bilbao, y que acabada la guerra comenzó a trabajar en las minas del entorno de Gallarta. Educada en la religión durante su dura infancia en una familia de mineros, se casó con el socialista Julián Ruiz y tuvo seis hijos, cinco de ellos féminas, tres de los cuales fallecerían con muy poco tiempo de vida. Rubén, el varón, perdería la vida luchando contra los nazis en Stalingrado.

Dolores fue rebelde en la mina, bolchevique en la lucha, demócrata y conciliadora en la República, feminista sin etiqueta, vasca de carácter y patriota española del «No pasarán» ante los invasores alemanes, italianos y moros que Franco lanzó contra Madrid. Sin duda, una mujer para la historia.