Cuenta atrás para Israel

Agencias
-

Gantz apura hasta hoy sus últimos cartuchos ante una negociación estancada que le impide formar un Gobierno de coalición y con Netanyahu esperando al fracaso de su adversario

Cuenta atrás para Israel - Foto: AMMAR AWAD

Benny Gantz, que encarnaba la esperanza de muchos israelíes para sustituir en el poder a Benjamín Netanyahu, finalmente se vio obligado a pactar con este para hacer un Gobierno de unidad. Pero puede que ni eso logre sacar adelante: se le acaba el tiempo.
Al sonar las campanadas esta medianoche se acabará oficialmente el plazo de 28 días que el presidente hebreo, Reuvén Rivlin, concedió al líder del bloque Azul y Blanco para formar un Gobierno.
Generalmente, en Israel, si el encargado de la tarea pide una prórroga de 14 días al jefe del Estado, esta se le concede casi automáticamente, con el entendimiento de que cerrar acuerdos de Gobierno, programa y reparto de cargos puede llevar su tiempo. Y eso es lo que esperaba Gantz cuando solicitó una extensión de los plazos ayer. Pero, en esta ocasión, Rivlin dijo «no». Quiere un Ejecutivo, y lo quiere ya. Ya se lo advirtió a los partidos tras los comicios del pasado 2 de marzo: el país, tras un año en funciones, necesita urgentemente instituciones renovadas y legítimas para hacer frente a la pandemia mundial y la crisis económica que le seguirá.
Es una forma de decirles a los partidos que se dejen de politiqueos, disputas y egocentrismos y que pongan por encima de todo el bien y las necesidades de los ciudadanos. Ya está bien: tres elecciones en un año, miles de noticias sobre posibles pactos, alianzas, traiciones, campañas y más campañas, promesas y más promesas, bailes de escaños, peleas por cargos y ministerios... Ya está bien, parece decirles: formen ya un Gobierno.
Gantz lleva semanas negociando con el bloque de derechas y religioso que apoya a Netanyahu. El sueño de muchos de sus votantes de que se convirtiera en primer ministro se esfumó pronto.
Este exjefe del Estado Mayor no apostó por formar coalición con los grupos que le recomendaron para liderar el país, con 61 diputados. Montar un Ejecutivo con grupos de la izquierda y el centro, apoyados por uno de ultraderecha y por la Lista Unida que representa a los árabes hubiera dado lugar a una mayoría palpablemente endeble y previsiblemente poco duradera.
La decisión de negociar con Netanyahu un amplio Ejecutivo de unidad le costó la práctica disolución de Azul y Blanco.
Las negociaciones habían avanzado y los mayores asuntos parecían resueltos. Netanyahu lideraría el Gobierno 18 meses y Gantz el siguiente año y medio. Pero el toma y daca se estancó, sin visos de recuperar el diálogo. Y ahora ya no queda tiempo. La cuenta atrás está activada. Esta noche, acaba el plazo.