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Carolina Ares

Escrito a tiza

Carolina Ares


Tiempo de libertad

11/12/2021

Como el día de Navidad no hay prensa, este que tienen en sus manos es el último artículo que escribiré hasta el año que viene. Y por ello, aprovecho mi reflexión final de 2021 para hacer balance de un tema del que he estado muy pendiente todo el año: el quinto centenario de la Revolución de las Comunidades de Castilla.
El tema de los comuneros siempre ha sido polémico y ha estado politizado: unos por un lado, otros por otro, la tendencia es ver este movimiento histórico con ojos del presente, sin parase a pensar en cómo eran las cosas en los quinientos años que nos separan, y esta vez no iba a ser distinta. La conmemoración venía marcada por la pandemia e impidió a muchos castellanos disfrutar del que sin duda hubiera sido el momento cumbre del año, la jornada del 23 de abril en la campa de Villalar. Sin embargo, muchas eran las oportunidades que dejaba este centenario, sobre todo a nivel de difusión, y que no se han aprovechado. Cabe destacar la poca importancia que se le sigue dando a la Ley Perpetua de Ávila, la protoconstitución que establece las bases de lo que buscaban los Comuneros y que se considera el antecedente más directo de las monarquías parlamentarias.
Castilla y León poco ha hecho. Además de retomar el congreso Comunero que antaño se hacía cada anualmente, ha apostado por tres actividades: la exposición, el documental y la ópera. La exposición, que a primera vista parecía atractiva entre otros motivos por la cesión del cuadro de los Comuneros de Gisbert, y que tenía obras de gran calidad, como por ejemplo los documentos históricos reales, todos ellos de una relevancia vital para la historia del país, pero que se perdían en una mala concepción expositiva: se daba más importancia al contexto, con cálices y reliquias, que a la revolución en sí. El documental, que contaba con historiadores de primer nivel, apenas profundiza y ha pasado totalmente inadvertido: ni está en la página web del centenario, ni ha contado con un estreno en salas de cine. Pero la ópera es, sin lugar a dudas, el mayor fiasco de centenario pues, pese a su increíble presupuesto, es tan pobre en documentación, en vestuario, en escenografía, la música sonaba por encima de las voces…que poco más se puede añadir. A nivel local, en distintos ayuntamientos ha habido tímidos recuerdos, que variaban en función del lugar, mientras que a nivel nacional no se conoce ninguna propuesta. En definitiva, un quinto centenario que sabe a oportunidad perdida, tanto como celebración, como de oportunidad de difusión y puesta en valor.
Afortunadamente, ha habido propuestas no institucionales que son las que han salvado el centenario. Por supuesto Nuevo Mester de Juglaría de quienes ya hablé y que, pese a la falta de apoyo, han orquestado su Romance de Los Comuneros, y lo han llevado a tantos teatros como han podido. Lorenzo Silva ha formado colas en la Feria del Libro de Madrid para firmar su libro Castellano en el que narra la revuelta mientras estructura su identidad como castellano, o numerosas editoriales que han sacado libros sobre el tema. La 7 de Castilla y León también se volcó con el centenario, con una programación que nos acercó a todos a Villalar el 23 de abril, entre la que destaca el documental 'Un Arte Común: La imagen comunera'. Exposiciones, obras de teatro y otras propuestas, ¡que hasta pasan por cervezas! han sido impulsadas por  asociaciones, artistas, empresas… y que han querido rendir homenaje en este centenario. Y es que no sé qué sería de la cultura sin la gente que se vuelca en ella.