Belleza cromática y simplificación formal

D.C
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El arquitecto abulense Miguel Ángel Muñoz inaugura en el palacio Los Verdugo una exposición de acrílicos sobre lienzo y acuarelas sobre papel en la que predomina la recreación de geometrías abstractas

Belleza cromática y simplificación formal - Foto: Ana I. Ramirez

Miguel Ángel Muñoz, arquitecto y artista plástico abulense, ha inaugurado en el patio superior del palacio los Verdugo una muestra de pintura con la que se estrena en estas lides expositivas, una colección de obras de pequeño formato en las que predomina la recreación de geometrías abstractas plenas de color y significado pero en la que también caben otros motivos de inspiración en los que los ángulos y las líneas rectas no existen… o lo hacen mucho menos.
Son alrededor de sesenta las obras –acrílicos sobre tela y acuarelas en donde el color tiene siempre un peso específico fundamental– que dan contenido a la exposición, que el artista inauguró acompañado por la teniente de alcalde de Turismo, Sonsoles Prieto, y el concejal de Turismo, Carlos López, además de por otros artistas y compañeros de profesión. 
Explicó Miguel Ángel Muñoz que la obra que ahora expone nació de la dura situación que el mundo de la arquitectura vivió tras la crisis de 2008, cuando «la mayor parte de los arquitectos fuimos barridos de la escena profesional, no teníamos ninguna opción, nos dejaron en un vacío total pero yo tenía un asidero al que agarrarme que era mi amor a las artes; siempre procuro viajar con un cuaderno de viaje en el que suelo hacer anotaciones y algún boceto o dibujo, y en aquel momento  pintaba para recobrar sosiego y paz, además de para reencontrarme con un pasado artístico que nunca he dejado de perder, puesto que me inicié muy joven en el contacto con las artes».
La exposición, que en atención a la predominancia de las líneas rectas inspiradas en su oficio de arquitecto ha titulado ‘Estructuras’, ofrece al visitante «dos partes bien diferenciadas». Por una, explicó el artista, acuarelas sobre papel realizadas en 2016, y por otro acrílicos sobre lienzo ejecutadas en 2019.
Las primeras, añadió, «empezaron para mí como un respiro» en esa situación profesional tan compleja, y en ellas «se evidencia una gran inquietud por la búsqueda de una forma de expresión que no poesía en ese momento; estaba buscando un camino, dirigía mis pasos hacia un posicionamiento que de alguna manera se inscribiera en una lectura inteligente dentro de lo que contempla como movimientos actuales o de vigencia» y en la que también cabía «recurrir a la historia para retomar movimientos anteriores, que es lo que he hecho después».
La otra parte de la muestra, el acrílico sobre tela, está ejecutada en 2019, «momento en el que hice un paréntesis porque sentí que la acuarela ya había llegado a una especie de límite, de tope; seguía haciendo obra, pero de alguna manera la fuente de inspiración se me iba limitando y eso me obligó a pensar en cambiar de técnica», primero, y de temática, a continuación.