El Tour descarta correr sin público

Agencias
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El director de la ronda francesa no contempla la opción de competir a puerta cerrada, como planteó la ministra de Deportes gala, y valora la posibilidad del aplazamiento

El Tour descarta correr sin público - Foto: GUILLAUME HORCAJUELO

El Tour de Francia está comenzando a asumir públicamente que el aplazamiento podría ser inevitable por los efectos de la pandemia del coronavirus y Christian Prudhomme, su director, ha dejado claro que la ronda gala «no se correrá sin público», opción que planteó hace unos días la ministra de Deportes, Roxana Maracineanu.
Con la suspensión el pasado miércoles de la próxima edición de Wimbledon, que desaparece del mapa por primera vez desde la II Guerra Mundial y que se iba a celebrar también a finales de junio, la 'Grande Boucle' está en el punto de mira como único gran evento deportivo que queda en pie en los próximos meses, ya que está programado del 27 de junio al 19 de julio. «El Tour de Francia se mantiene en sus fechas. Naturalmente, esto dependerá de la evolución de la pandemia», apuntó Prudhomme, que insistió en que «no se correrá sin público».
«Lo más importante es Francia. Es la situación de salud en el país lo que cuenta. Solo deseo una cosa, que la prueba se dispute este verano. Si no se lleva a cabo, significaría que el país se encuentra en una situación catastrófica. Obviamente, eso no se puede esperar», añadió.
Además, Prudhomme reconoció que posponer la ronda gala también es una opción, ya que «actualmente está trabajando en otras fechas alternativas». La Unión Ciclista Internacional (UCI) prolongó el pasado miércoles la suspensión de todas las pruebas hasta el 1 de junio de 2020, en una medida tomada con «todas las familias profesionales» del ciclismo.


Dos caminos

Como en el resto de grandes pruebas deportivas afectadas por el coronavirus, en caso de que no se pueda celebrar en sus fechas originales, los organizadores deberán optar entre un aplazamiento, con la esperanza de que dentro de unos meses la pandemia esté controlada, o una suspensión definitiva. El primer camino es el que tomó Roland Garros, que reubicó el torneo en septiembre; el segundo, el que eligió Wimbledon, que se despidió hasta 2021.