EEUU grita basta

SPC
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Cientos de miles de personas llenan las calles de Washington clamando «justicia y paz» en una protesta histórica tras la muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco

EEUU grita basta - Foto: JEENAH MOON

A la impotencia de que el coronavirus haya campado a sus anchas por EEUU -es el país más afectado tanto en número de muertos como de contagiados- y a la consecuente crisis económica derivada de ello -se han perdido más de 30 millones de empleos en estos dos meses-, solo le faltaba una gota que colmara el vaso para acabar con la paciencia que les quedaba a los estadounidenses. Y esa ha sido la muerte de George Floyd, un afromericano de 46 años que falleció la semana pasada en Mineápolis tras ser asfixiado por un policía blanco que clavó durante casi nueve minutos su rodilla sobre el cuello de su víctima.
El grito de «I can’t breathe» (no puedo respirar) se ha convertido en el lema de las protestas. Era lo que le decía Floyd a su agresor y ha sido coreado por decenas de miles de personas en unas movilizaciones que han incendiado a un EEUU cansado de la violencia racial. Washington fue ayer epicentro de este descontento, donde los ciudadanos se concentraron en una marcha histórica que congregó a cientos de miles de manifestantes que exigían «justicia y paz». «La comunidad negra siempre ha sufrido en este país, desde hace 400 años con la esclavitud. Mi generación es la que tiene que impulsar el cambio, hoy va a ser un gran día», aseguró una de las asistentes, de 21 años.
La Casa Blanca o el Monumento a Lincoln fueron algunos de los puntos que reunieron a los manifestantes, que no dudaron en levantar sus letreros con lemas como «Quiten los fondos a la Policía» o «dejen de criminalizar la protesta».
EEUU grita bastaEEUU grita basta - Foto: LAWRENCE BRYANTPero las movilizaciones que han recorrido el país, también han sacudido buena parte del mundo: desde Sídney hasta Londres, pasando por Tokio o Atenas, donde también ayer hubo protestas. Y es que el de Floyd no es un caso excepcional, si bien revueltas así no se recordaban desde 2014, cuando la muerte en Ferguson del joven negro Michael Brown por los disparos de un policía blanco hicieron saltar una chispa que derivó en casi dos semanas de batalla campal en Misuri. Apenas dos años antes, la muerte de un chico indefenso, Trayvon Martin, en Sandford (Florida) por el simple hecho de ser afroamericano, al recibir un tiro de un guardia de seguridad blanco desató la indignación de sus vecinos, que también salieron a las calles.
Una situación como la que se vive en la actualidad no se había producido desde hace casi 30 años, cuando, en 1992, un jurado formado por 10 blancos, un asiático y un latino absolvió a cuatro policías blancos que habían dado una paliza mortal a un hombre negro, Rodney King, en Los Ángeles. Los disturbios entonces se saldaron con 63 muertos y más de 4.000 heridos.
Estos días, más de 140 ciudades de Estados Unidos se han sumado a multitudinarias movilizaciones al amparo del movimiento Black Lives Matter (las vidas de los negros importan), inicialmente con violencia -tanto por parte de los manifestantes, que han protagonizado varias noches de saqueo, como por parte de la Policía, que ha dispersado a los congregados con gases lacrimógenos y han detenido más de un millar de personas-. Y a la indignación por lo sucedido se ha sumado la actitud del presidente, Donald Trump, quien no ha dudado en calificar como «escoria» a quienes protestan, incluir al movimiento Antifa (antifascista) en la lista de organizaciones terroristas y amenazar con sacar al Ejército. Un hecho que ha convertido a Trump en el segundo objetivo contra el que claman desde las movilizaciones. La tensión que se vive tras meses de miedo por el coronavirus ha hecho que la mecha haya ardido más rápido. No es la primera vez que un episodio de violencia racial por parte de la Policía enciende a EEUU, pero no estaría de más que sí fuera el último.


EEUU grita basta
EEUU grita basta - Foto: YURI GRIPAS