Destrozos, inundaciones y cortes de carreteras

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El Pico rondó los 300 litros por metro cuadrado en 24 horas y El Barco de Ávila registró rachas de viento de 106 kilómetros por hora y amaneció con despefectos por el desbordamiento del río Tormes

Destrozos, inundaciones y cortes de carreteras - Foto: David Castro

Espectaculares crecidas y desbordamiento de ríos, especialmente del Tormes pero también del Alberche, un vendaval de viento que se ha llevado por delante árboles, señales, farolas y otros objetos, arrastres de tierras e inundaciones en algunas carreteras, lo que ha obligado a varios cortes durante horas, y desprendimientos en edificios y puentes son solo algunos de los efectos de Elsa, la borrasca que azotó estos días a la Península Ibérica y que dejó huellas bien visibles en la capital y, sobre todo, en la provincia de Ávila, especialmente en la zona sur y en la comarca de El Barco-Piedrahíta.
El Servicio de Emergencias-112 atendió una treintena de incidencias en la provincia de Ávila por las crecidas de los ríos y el viento, a las que se sumaron los trabajos de otras administraciones y cuerpos de seguridad. Un hombre tuvo que ser rescatado de su vehículo por la Guardia Civil de madrugada cuando había quedado atrapado en la crecida de un río en Mancera de Arriba, según informó Europa Press.
La lluvia y el viento han sido los fenómenos más destacados. Según los últimos datos facilitados desde la Delegación del Gobierno (datos de estaciones de Aemet, CHD y CHE), las lluvias más copiosas se acumularon en el puerto de El Pico, donde se registraron casi 300 litros por metro cuadrado en 24 horas (al menos 315 entre el jueves y el viernes), la cifra más elevada de todo el país el jueves, pero también destacaron los 260 litros/m2 en la Sierra de Gredos; 226 l/m2 en La Zarza (anejo de Solana de Ávila) o los 196 l/m2 en Roblehermoso en Casavieja. Las precipitaciones también fueron importantes en los embalses que abastecen a la ciudad, con los 37 litros caídos en Becerril y los 18 en Serones. Esto ha supuesto que el volumen de los embalses alcance el 39,7 por ciento, siete puntos más que hace tres días.
Además, la red de control de la Aemet registró rachas de viento de hasta 106 kilómetros por hora en El Barco de Ávila, cifra que también alcanzó Muñotello durante el viernes. Además se llegó a 90 en Gotarrendura, 887 en Rivilla de Barajas, 83 en El Puerto El Pico, 76 en Arévalo y de 72  en la capital. 
El Barco fue uno de los municipios más afectados. Al azote del viento se sumó el impacto de las precipitaciones, no en vano en la tarde del jueves se desbordaba el río Tormes y el agua inundaba por completo el parque de La Alameda, dejando numerosos destrozos. La situación mejoró ayer, al bajar poco después del mediodía el nivel a 2,84 metros, con un caudal de 242 m3/s, si bien continuaba el estado de alerta.
Y es que el caudal de muchos ríos, arroyos y vaguadas de la provincia subió considerablemente, con el peligro que conllevó, principalmente en la zona sur, con ejemplos como el río Arenal a su paso por Arenas de San Pedro o la garganta de Santa María en Candeleda. En esta zona también la Garganta de Chilla se desbordó a la altura del paraje del Horco, lo que propició que se cortara en la noche del jueves la CL-501 entre Candeleda y Madrigal de la Vera. En el caso en Candeleda solo el viernes cayeron 68 litros por metro cuadrado, según los últimos datos disponibles.
También hubo crecidas en el Alberche, en puntos como en Navaluenga, donde llegó a desbordarse el río. En este municipio tuvieron que retirarse medio centenar de árboles y en varias zonas, en la más cercana al puente románico y en camino umbrías, se quedaron sin luz (al menos hasta la mañana del viernes) por la caída de un árbol contra una torre eléctrica. El río Adaja, a su paso por la capital abulense, también notó la subida, con el nivel situado en algo más de 1,5 metros poco después de la una de la tarde y que fue subiendo hasta alcanzar 2,19 metros por la tarde y con tendencia a subir. El caudal llegó a 54,33 m3/s, también con previsión de subir al cierre de esta edición.
Con este panorama, la Policía Local tuvo que cortar por la tarde los accesos al parque de El Soto por el desbordamiento del río Adaja a su paso por este espacio. También quedó cortado el paseo peatonal de la vereda del puente Adaja hasta El Soto y el acceso existente bajo el puente del Papa. El alcalde de Ávila, Jesús Manuel Sánchez Cabrera, visitó la zona afectada para conocer la situación de primera mano y realizó un llamamiento a la precaución para que la ciudadanía permanezca alejada de las zonas inundadas.
En la capital abulense también se registraron incidencias por la acción del viento y el agua, como caídas de árboles y ramas, balsas en algunas vías y roturas de ventanas.
En este escenario, de nuevo en la provincia, las carreteras también se vieron afectadas. Según informó la DGT, a primera hora del viernes los problemas se concentraban en el Valle del Tiétar. La AV-P-716, a la altura de El Raso, la AV-924, en Arenas de San Pedro y también en la AV-P-711, entre El Hornillo y Arenas de San Pedro, permanecieron intransitables por inundaciones o desprendimientos, situación que fue mejorando con el paso del tiempo. El personal de la Diputación Provincial trabajó desde la última hora del jueves en distintos avisos y en las zonas donde la lluvia había sido más intensa para ir reabriendo las vías afectadas por arrastres y agua anegada, como fue el caso del acceso a Madrigal de las Altas Torres (AV-P-139), restablecido poco antes de la una de la madrugada; en la AV-P-510, entre San Martín de La Vega y Garganta del Villar, reabierta ayer; en la AV-P-627, entre Narros del Castillo y Blascomillán, o en la propia AV-P-711, donde se llevaron a cabo trabajos para retirar el material desprendido. Además, se realizaron labores de limpieza en una docena de carreteras de las comarcas del Tormes y el Tiétar, así como trabajos de retirada de árboles y desprendimientos varios. Aún así, según la información al cierre de esta edición, permanecía cortada la AV-P-690 entre Santiago del Aravalle y Solana de Ávila por agua en la calzada y también la Guardia Civil cortó la AV-P-537 en Navatejares por acumulación de agua en la calzada. Lo que sí se procedió fue a hormigonar un desprendimiento en la AV-P-706 en Villarejo del Valle. Desde la institución provincial se pidió a través de su presidente, Carlos García, «máxima precaución» en toda la red provincial de carreteras de la provincia, especialmente ene la comarca de Piedrahíta-El Barco y el Tiétar, dado el gran número de arrastres que ocupaban las calzadas y los movimientos de tierra por las lluvias y las inclinaciones de algunas zonas. «Aunque veamos que no hay peligro, pido la máxima atención al volante y que haya sentido común a la hora de desplazarse, sobre todo por la noche», subrayó el presidente.
Según la Junta, a mediodía permanecía cortado un tramo de la carretera AV-924, entre Arenas de San Pedro y Candeleda, por desprendimientos, mientras que en la AV-100, desde El Barco al límite de la provincia de Salamanca, se pedía precaución por balsas de agua. Al cierre de esta edición se cortaba la AV-P-539 y la AV-P537