Una vuelta a casa muy extraña

M.M.G.
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Las cuarentenas impuestas en países como Gran Bretaña o Noruega para aquellos viajeros que lleguen desde España han cambiado los planes de muchas de las personas que este verano han viajado a Ávila desde el extranjero. Hablamos con algunas de ellas

Una vuelta a casa muy extraña - Foto: David Castro

Resulta difícil hacer planes este extraño verano. El temor a los contagios sumado al miedo a no saber si el destino elegido se convertirá en un punto de posible confinamiento hacen que no todo el mundo se anime a salir de vacaciones. Si a esto le sumas, además, el deseo de viajar al extranjero (o de hacerlo desde fuera de España a nuestro país), la incertidumbre se multiplica por dos, al no tener muy claro si una vez en la tierra del ‘Everything under the sun’ la vuelta a casa podrá llevarse a cabo con normalidad . 
Incertidumbre que en algunos casos ha dejado de serlo, transformándose en noticias que hablan de confinamientos una vez que se regrese al país de origen.
Inglaterra, Noruega, Bélgica... Estos son sólo algunos de los países que acaban de decretar cuarentenas obligatorias para todas aquellas personas que regresen a esas naciones desde España: la abundante proliferación de nuevos casos en nuestro país ha llevado a los gobiernos de esos países a tomar una medida que afecta directamente a muchas personas que cuando se embarcaron hacia España no pensaban que algo así pudiera ocurrir.
Pero ha pasado. Y  ha afectado, por ejemplo, a Ruth Martín, abulense de nacimiento pero residente en Oslo (Noruega) que esta semana regresó a casa sabiendo que durante diez días iba a estar ‘semi confinada’.
Ruth es biomédica en la Universidad de Oslo. Trabaja como investigadora desde hace ocho años y viajó a Ávila para visitar a su familia.Cuando lo hizo no se había impuesto aún restricción alguna. Y eso, al menos, juega a su favor. «Porque los diez días que tengo que estar en cuarentena serán una baja médica», aclara Ruth.Es decir, que al menos seguirá disfrutando de su sueldo. Algo que no les ocurrirá a los que hayan viajado a España después de que se hiciera pública la noticia.
Aún así, la situación es incómoda para Ruth. En primer lugar, porque su trabajo pasa necesariamente por acudir a un laboratorio. «Bueno, aprovecharé esos días para estudiar algunos datos», se consuela Ruth, que llegó a España el martes 21 y fue el viernes 24 cuando dieron la noticia de la cuarentena en Noruega.
En cualquier caso, la suya no será una cuarentena como la que hemos vivido en España. De hecho, la limitación más importante es que no puede acudir a su puesto de trabajo. Pero, por extraño que parezca, nada le impedirá ir a hacer la compra, por poner un ejemplo de actividad diaria. «Y tampoco me van a hacer un test», se queja Ruth, que aclara que, además, su pareja podrá seguir haciendo su vida con total normalidad. Así que, en el caso de que regresara contagiada (algo poco probable por otra parte) nada impediría que pudiera convertirse en un factor de contagio.
«Yo voy a hacer una escala de seis horas en el aeropuerto de Frankfurt, donde es posible hacerse un test, y me he ofrecido a hacérmelo, pero me han dicho que ni me moleste», se extraña esta experta en Ciencias Biomédicas, que también nos descubre que en Noruega nadie usa mascarillas.
«No es que traten a los españoles como apestados», prosigue con sus reflexiones, «pero están muy asustados de que vuelva a pasar otra vez». Y se refiere a los 200 muertos que ha contabilizado un país de cinco millones de personas.
«Ellos lo que intentan es protegerse y lo hacen siempre partiendo de los números», explica la forma de ser de los noruegos, que en plena pandemia apenas estuvieron 15 días en casa y con la posibilidad de salir a la calle.
Ahora Ruth sueña con poder volver en agosto para ir con su familia a la playa de Murcia. Pero tendrá que esperar a ver si la restricción ahora vigente se mantiene entonces.
La que sí sabe que al volver a casa deberá guardar una cuarentena de diez días es Lola Springbett, una joven inglesa de 19 años que viajó a España hace casi un mes para ejercer de Aupair con una familia de Ávila.
Su llegada fue incierta hasta el último momento. Antes de que se decretara el estado de alarma en España, ella y su familia española ya habían acordado todo lo relativo a su llegada. Pero el coronavirus lo frenó todo. Fueron meses de llamadas y conversaciones con la esperanza puesta por ambas partes en su viaje.
Una vez superado el estado de alarma pudieron retomar el tema. Y aunque ella ya sabía que a su vuelta debería guardar cuarentena no se desalentó y compró sus billetes, con el regreso a casa el 19 de agosto.
«La cuarentena a mí no me va a afectar mucho», reconoce, «porque no tengo que volver a la universidad durante ese tiempo».
Le da pena, eso sí, que no podrá quedar con sus amigos durante ese tiempo para contarles su paso por España.
Pero más le entristece saber que su madre, que tenía comprados billetes para pasar con ella un fin de semana en Madrid no va a poder venir. «Ella es policía y no puede permitirse estar 15 días en casa», lamenta Lola.
Sabe que a su regreso deberá llevar mascarilla en todo momento (algo que no tenía que hacer antes de venir a España). Pero estas semanas ennuestro país le están sirviendo de práctica para ello, así que no le asusta.
A ambas les deseamos mucha suerte y esperamos que puedan regresar pronto a España.