Cocinando el futuro

I.Camarero Jiménez
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El delegado de la Junta en Ávila, José Francisco Hernández Herrero, fue testigo del VII Certamen de IGP Lenteja de Tierra de Campos celebrado en el Jorge Santayana y apostó por la colaboración entre las marcas de calidad en Castilla y León

Cocinando el futuro

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Concurso IGP Lenteja Tierra de Campos

La Indicación Geográfica Protegida (IGP) Lenteja de Tierra de Campos se trajo este miércoles a Ávila su excelente producto y lo llevó a las cocinas del IES Jorge Santayana con motivo del concurso que ha convocado a alumnos de siete centros de toda la Comunidad (dos alumnos por centro). Y es que la preciada legumbre es el alimento base de este certamen que es culinario, «pero también cultural» explicaba el delegado de la Junta en Ávila, José Francisco Hernández Herrero, quien no quiso perderse la cita en el centro abulense. 
Así durante la mañana de miércoles los alumnos de cocina inscritos en el certamen y provistos lógicamente de no pocos nervios pudieron exhibirse en los fogones. Una cita culinaria que sirvió también para poner en valor un alimento que es muy nuestro, que está claro que es excelente, que es versátil y que, además para la ocasión se ha visto acompañado de la IGP Carne de Ávila y de la DOP Cebreros. Algo muy importante esto último puesto que en palabras del delegado, a futuro, la combinación de marcas de calidad, el remar al unísono, puede ser clave para avanzar y crecer. 
Pero siguiendo con el concurso hay que decir que la lenteja sí y el resto de las legumbres, también, casan con todo y así lo demostraron los participantes. Con verduras, con matanza, con caza, está visto que todo le va bien siempre que esté bien tratado y cocinado. Y de eso iba este concurso que además tenía en cuenta que el resto de componentes del plato también fueran de la Comunidad.
Para ser testigos de los progresos acudieron al Santayana el delegado de la Junta, pero también, el director provincial de Educación, Santiago Rodríguez, el director técnico de la IGP Lenteja Tierra de Campos, Javier Alonso Conga y el jefe de estudios y profesor de cocina del IESJorge Santayana, Alfonso Jiménez de Pedro. 
Es ésta la séptima edición del concurso y también la segunda vez que sale de su área de influencia para mostrarse al resto de la Comunidad. Esta lenteja, caracterizada por su finura, su color pardo en la piel y amarillo «en el cotiledón», se cultiva en nada menos que cuatro provincias de Castilla y León y en más de 5.000 hectáreas, explicaba Alonso Conga, y esas son Palencia, Valladolid, Zamora y León y según indicaba el director técnico dependiendo del año pueden llegar a los 8 millones de kilos en los año buenos, pero también bajar a los 2,5 m illones, en los malos.
Fue una oportunidad única para comprobar ‘in situ’ la idoneidad de un concurso que aúna lo mejor de la IGP Tierra de Campos, que sale de su territorio natural y viene a nuestra provincia, a un centro de enseñanza, para exhibirse en un concurso que, por cierto, y esto también es importante, repartió nada menos que 1.000 euros en premios (500 el primero que se fue al CIFP La Flora de Burgos, 300 el segundo que se quedó en el propio Santayana de Ávila y 200 el tercero que viaja a Soria, al CIFP La Merced?).
Para el director técnico de la IGP desde luego que todo son bondades si hablamos de esa legumbre que cuidan con tanto mimo, pero que además su consumo produce un efecto inmediato por el hecho de que es bueno para nuestro cuerpo, pero también que tiene efectos mediatos y a futuro en el propio campo. Es, decía, «un cultivo respetuoso con el medio ambiente», pues no precisa de que se la tenga que tratar con nitrógeno y además el hecho de consumirla favorece al propio terreno de cultivo, pues de algún modo sus restos favorecen el suelo de cara a próximas anualidades.
En cualquier caso este tipo de actividades sirven decía Hernández Herrero «para mejorar las capacidades de nuestros alumnos» y de hecho tal y como recordaba el jefe de estudios, de las siete ediciones del concurso vinculado a la IGP Tierra de Campos «hemos participado en todas». 
En el caso de esta séptima edición siete fueron los centros participantes con dos alumnos cada uno, es decir que a los fogones se pusieron un total de 14 chicos para dar forma y buscar la mejor receta con la lenteja como base y todo ante la atenta mirada de dos jurados. Uno más interno formado por profesores de diferentes centros educativos que valoraron la labor en la cocina (tanto las medidas de seguridad e higiene como la técnica) y otro más, formado por un jurado externo con profesionales de prestigio que valoraron el gusto y la presentación. Su veredicto se repartió al 60 y un 40%, respectivamente.