«Todavía tenemos una cultura muy presencial»

E.Carretero
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«Todavía tenemos una cultura muy presencial»

Tres abulenses que teletrabajan destacan las ventajas de un modelo que permite ahorrar tiempo, dinero y conciliar y que, aseguran, resulta más productivo

Mientras que en la administración el teletrabajo aún está en pañales, al menos en el caso de Ávila, en la empresa privada cada vez es más frecuente que los trabajadores realicen parte de su desempeño laboral en régimen no presencial. Pese a todo, apenas el 7 por ciento de los españoles realiza su actividad desde casa, sobre todo en el caso de asalariados de grandes compañías y autónomos,  según datos de un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La media europea es del 17 por ciento.
Gustavo Hernáez forma parte de este reducido, aunque cada vez más amplio, grupo de trabajadores que teletrabaja. Desarrollador de software y padre de dos niñas, Gustavo comenzó a teletrabajar cuando hace cuatro años cambió de trabajo y fichó por la  en la empresa Neo Soluciones, con sede en Las Rozas (Madrid). Empezó a trabajar un día a la semana desde casa, que al poco tiempo se ampliaron a dos, si bien «hay mucha libertad en ese sentido y si lo necesito puedo teletrabajar toda la semana».  «Ir y venir todos los días es cansado, implica madrugar, llegar tarde...», enumera Gustavo algunos de los inconvenientes de trabajar en Madrid residiendo en Ávila. Sin embargo, lo que más valora de poder trabajar desde casa es que la medida «favorece la conciliación». «En mi empresa se ha demostrado que el teletrabajo ha resultado mucho más productivo y que nadie ha dejado de hacer su trabajo por el hecho de que no le estén viendo», asegura este abulense que anima a las empresas «a tomar conciencia, porque en España todavía tenemos una cultura muy presencial y de calentar la silla».
También cansado de ir y venir a Madrid todos los días, dos horas de ida y otras dos más de vuelta y doce horas fuera de casa pese a tener una reducción de jornada que pidió cuando nació su hijo mayor, estaba Gonzalo Cid, informático abulense que hace menos de un año dejó su trabajo para una empresa del IBEX 35 cuando Spamina, una firma más modesta dedicada a la seguridad informática, le ofreció poder teletrabajar.  «Estaba muy contento donde estaba pero viviendo en Ávila, con dos niños pequeños, y pudiendo evitarme los viajes e ir solo un día a la semana no me lo pensé», explica Gonzalo los motivos que le llevaron a ese cambio laboral que le ha reportado «calidad de vida». «Ahora sé lo que es llevar a los niños al colegio», resume este abulense una de las muchas ventajas que él encuentra en trabajar en remoto.
María del Pilar Rodríguez es una experta en esto de trabajar desde casa. Ya lo hacía hace 14 años para Oracle cuando aún muchos abulenses no habían ni oído hablar del teletrabajo y lo sigue haciendo en la actualidad para un holding americano presente en todo el mundo, incluido Madrid. «En los países europeos y en América tienen muy asimilado el teletrabajo pero en España aún cuesta mucho», reflexiona esta informática abulense que pone como ejemplo a su propio jefe, que reside en Suiza y que también teletrabaja, en este caso para  poder cuidar de sus hijos.
El único ‘pero’ que  esta especialista en bases de datos, madre además de tres niños, le pone a trabajar desde casa «es que si eres una persona muy involucrada, como es mi caso, no desconectas y es muy fácil dejarse llevar y hacer horas de más». Salvo por eso, para María del Pilar todo son ventajas; tanto para el trabajador, por cuanto ahorra tiempo y dinero en desplazamientos y puede conciliar familia y trabajo, como para la empresa, ya que  «si estoy trabajando en casa siempre voy a estar cuando se me necesite y no voy a estar atascada en la autovía, en un tren o en el metro».